A través de distintas iniciativas de investigación y desarrollo

Las universidades refuerzan su compromiso con la energía eólica

La incorporación de materiales compuestos y la calibración certificada de anemómetros figuran entre las soluciones que el sector universitario viene aportando al mercado aerogenerador local. La idea es apuntalar el trabajo de los fabricantes de equipos y optimizar el desempeño de los operadores de parques eólicos.

Edición impresa № 324 | Octubre - Noviembre 2016

Es muy importante que los fabricantes se empiecen a vincular cada vez más
con los centros de desarrollo especializados en materiales compuestos, según la visión de Leonel Chiacchiarelli, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA). “Lamentablemente los proveedores no tienen mucha capacidad técnica en el país, lo que de alguna manera inhibe el desarrollo del sector. La industria debería capacitar y generar más proveedores”, reflexionó.
Según sus palabras, el país también necesita más opciones de financiamiento para garantizar la concreción de los proyectos. “Asimismo, se requiere una mayor cantidad de Pymes involucradas, una orientación más clara de los emprendimientos de investigación y desarrollo, y más publicación y difusión de los resultados”, enumeró.
En el caso específico de la energía eólica, puntualizó, resulta imprescindible promover la utilización de materiales compuestos en el sector. “Ése es, justamente, mi campo de estudio. En baja potencia hay que poner el foco en estandarizar y generar modelos de diseño y de utilidad para incrementar la productividad, mientras que en alta potencia debe mejorarse la capacitación de los recursos”, detalló Chiacchiarelli durante su presentación en “Viento & Energía – Expo Argentina 2016”, encuentro organizado a mediados de septiembre por la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE).
A su turno, Ana Scarabino, representante del Laboratorio de Capa Límite y Fluidodinámica Ambiental de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), reivindicó la importancia de contar con anemómetros de última generación. “Se trata de los instrumentos que miden la velocidad del viento”, explicó.
Las mediciones de velocidad del aire, comentó, son casi siempre indirectas. “Se obtienen al correlacionar un efecto determinado con la velocidad que queremos medir. Para eso se necesita una curva de calibración”, precisó.
Determinar la velocidad del viento con exactitud, añadió, es fundamental para la energía eólica. “La potencia de una granja eólica varía muchísimo sobre la base de la velocidad del viento”, aseveró.
Para decidir una locación de producción eólica, apuntó, lo primero que se hace es relevar la velocidad del viento a distintas alturas durante un año. “Un 10% de error en la medición representa ni más ni menos que un 30% de incertidumbre en la potencia del proyecto. Ésta es la diferencia entre el éxito o la quiebra de una empresa”, cuantificó.

Calidad certificada

En pleno proceso de expansión, la industria eólica argentina suele pedir ayuda con la calibración de los anemómetros. “Desde la UNLP ofrecemos este servicio, entre muchos otros”, resaltó Scarabino, cuya exposición generó mucho interés entre los asistentes a “Viento & Energía”.
De acuerdo con la especialista, la calibración de los anemómetros debe ser certificada bajo normas de calidad. “Nuestros procedimientos siguen todos los requisitos establecidos por dichas normas”, subrayó.
En ese sentido, recordó que el Laboratorio de Capa Límite y Fluidodinámica Ambiental de la UNLP se encuentra certificado por el nivel 1 de UNLAB y en proceso de acreditación de la norma ISO 17.025. “De no mediar inconvenientes, la obtendremos el año que viene”, anticipó.
Por otro lado, añadió, la industria eólica exige el certificado internacional MEASNET. “En función de las necesidades del sector, diseñamos un túnel específico para cumplir dicha norma. Sentimos la presión de la demanda y esperamos estar en condiciones de contar con el sello MEASNET en el corto plazo”, prometió.

Respaldo universitario

La convención “Viento & Energía” se llevó a cabo entre los días 14 y 15 de septiembre en la Facultad de Ingeniería de la UBA. Durante la apertura de la cumbre, el decano Horacio Salgado ratificó el respaldo universitario para colaborar con la expansión de la industria eólica argentina.
“Es un placer poner a nuestra casa de estudios al servicio de la sociedad, de la mejora de la calidad ambiental y del progreso tecnológico en general con este tipo de eventos. Desde la FIUBA venimos trabajando mucho en la promoción de tecnologías de punta vinculadas con la extracción de hidrocarburos no convencionales, la construcción de smart cities y la generación de energías renovables, entre otros campos de desarrollo de la ingeniería”, resaltó.
En estos momentos, señaló, la UBA ofrece un ambiente propicio para avanzar con el conocimiento de estos temas. “Tantas veces criticada por los medios de comunicación, la Universidad acaba de ser posicionada entre las 100 mejores del mundo, lo que para mí representa un verdadero motivo de orgullo”, sostuvo.

Tradición eólica

Las palabras de Salgado no pasaron desapercibidas para el presidente de la AAEE, Erico Spinadel. “Agradezco al decano la posibilidad de albergarnos en esta casa de estudios donde pasé gran parte de mi vida. En esta Facultad he trabajado mucho en el tema eólico”, expresó.
En su opinión, la Argentina tiene una larga tradición en la materia que las universidades deben rescatar. “No casualmente el país fue uno de los primeros 10 en desarrollar el sector, con 610.000 molinos rurales instalados en nuestra Pampa húmeda. Nuestra fama de ‘granero del mundo’ nació, precisamente, a partir del aprovechamiento del viento”, aseguró.
Spinadel inició su tarea de investigador en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). “Fui el primer hombre que puso en marcha un reactor nuclear en el hemisferio sur. Pero un día, mientras navegaba con mi velero en mitad del Río de la Plata, quise comenzar a estudiar la energía eólica. Así lo hice con el Grupo de Energías No Convencionales (GENCO), en esta misma Facultad de Ingeniería”, evocó.
Con esa base, expuso, luego se fundó la AAEE, que tiene personería jurídica desde 1996. “Desde entonces, seguimos formando gente de todas las edades e inculcando los conceptos de esta clase de energía”, concluyó. ©

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