Las empresas de servicios ambientales piden cambios en el sector energético

En el marco de la celebración de los 20 años de vida de la CEMA

La Cámara Empresaria de Medio Ambiente presentó un documento en el que diagnostica la realidad ecológica del país y reclama reacondicionar la matriz energética, incentivar la eficiencia en el consumo eléctrico y adoptar nuevos modelos de extracción en el floreciente negocio del shale, entre otras medidas.

Durante la sexta edición del “Encuentro sobre Estrategias Ambientales”, evento en el que estuvieron presentes Hugo Bilbao, director ejecutivo del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), y Sergio Lorusso, secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, entre otras autoridades, la Cámara Empresaria de Medio Ambiente (CEMA) celebró sus 20 años de existencia con la presentación de “Propuestas de Políticas Ambientales para la Argentina que viene”, un documento destinado a funcionarios públicos, dirigentes políticos, representantes de asociaciones civiles y referentes de centros de pensamiento de todo el país.

El relevamiento, al que tuvo acceso Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía, diagnostica y brinda soluciones para las mayores problemáticas ambientales a nivel nacional, entre las cuales se destacan las relacionadas con la producción y el consumo de energía.

Con la absoluta certeza de que las emisiones de gases contaminantes tales como los óxidos de nitrógeno, los óxidos de azufre y las partículas en suspensión, junto con la generación de gases de efecto invernadero, contribuyen de manera decisiva con el cambio climático, la entidad promueve un reacondicionamiento de la matriz energética argentina que sea abordado desde una perspectiva eminentemente ambiental. “La disminución de las emisiones específicas debería ser el criterio de cuidado del medio ambiente de cara al futuro”, señala el reporte, que también sugiere “mejorar la aplicación de la Ley de Energías Renovables”, implementar un “plan masivo de minimización en la utilización de todo combustible fósil que no sea gas natural”, avanzar en la “modernización de las centrales térmicas” y dotar el marco legal de “incentivos económicos para la generación con mejor eficiencia”.

En cuanto a esa última variable, el documento señala que si bien el país tiene en marcha numerosos programas a cargo de la Secretaría de Energía, de fortalecerse esas políticas el nivel de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero podría profundizarse entre un 30% y un 48%.

En ese sentido, la CEMA recomienda “ampliar los programas vigentes, haciendo extensivo el etiquetado eficiente”, además de “impulsar buenas prácticas para el sector industrial y comercial, y gradualmente incorporar la obligatoriedad de éstas”, “optimizar las instalaciones y construir nuevas que contemplen los aspectos de eficiencia energética y sustentabilidad”, y “procurar su automatización, monitoreo y mantenimiento”.

Objetivos ambiciosos

Otra medida energética propuesta por la CEMA tiene que ver con el establecimiento de tarifas diferenciadas por encima del consumo eléctrico básico. Asimismo, la institución destaca la importancia de “acelerar el recambio de luminarias en municipios y edificios públicos, realizar campañas masivas de concientización social y llevar adelante planes de acción que incluyan visibilidad del ahorro en energía”.

En el plano hidrocarburífero, en tanto, la meta es adoptar nuevos modelos de extracción. En un escenario signado por el acelerado proceso de exploración y explotación de hidrocarburos en reservorios de shale, la Cámara observa que los aspectos ambientales y sociales de la actividad no convencional se corresponden sólo parcialmente con los del rubro convencional.

Es por ello que plantea “trabajar sobre un marco regulatorio actualizado y específico que establezca los presupuestos mínimos de cumplimiento general y obligatorio, y que sea aceptado por las partes intervinientes, en pos de evaluar adecuadamente los impactos antes de otorgar autorizaciones”. Por último, la entidad insta a ejercer fuertes controles durante las distintas etapas del proyecto, anticipar las correcciones e instrumentar las nuevas tecnologías disponibles.

Con respecto al control de las emisiones gaseosas, la CEMA advierte que se encuentra muy poco regulado en la mayor parte del territorio nacional. Por ende, considera vital “elaborar un inventario de emisiones y su distribución geográfica, reuniendo la información del parque industrial y automotor, la producción agropecuaria y la generación energética existentes”.

Además, la institución reclama “establecer una red de monitoreo de calidad de aire en áreas metropolitanas y polos y parques industriales relevantes”, “mejorar la eficiencia de los motores de combustión” y “alentar el uso del transporte ferroviario de cargas”, entre otras iniciativas.

Otras propuestas

Sobre la problemática de los residuos, la CEMA señala que “una política proactiva debe encaminar los esfuerzos hacia la erradicación de los basurales a cielo abierto, la minería de enterramientos para recuperar materiales reciclables y valorizar los residuos energéticamente, y la remediación de los sitios contaminados”.

Otro desafío se vincula con la gestión de parques y áreas industriales, donde la idea es implantar “una política industrial sustentable que considere el ordenamiento territorial, la evaluación estratégica, la construcción sustentable, la producción más limpia, los monitoreos ambientales y el establecimiento de indicadores de desempeño”.

A la par de proponer una optimización de las labores en la agricultura, la ganadería y la pesca, la Cámara pondera la relevancia de incrementar la sostenibilidad en las ciudades, lo que implica, por caso, crear “comités de cuenca y organismos multijurisdiccionales especializados” y estipular “planes de movilidad sustentable”.

En términos de gestión hídrica, el gran reto es lograr que todos los centros urbanos cuenten con sus plantas de tratamiento de efluentes, sin omitir la necesidad de “armar un eficiente sistema de control de volcamiento en las áreas industriales”, “alentar la reutilización de los efluentes líquidos” y “extremar el aprovechamiento de las fuentes superficiales frente a las aguas subterráneas”. ℗

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