Desde 2010 hasta la fecha

La producción mundial de energías renovables creció un 70%

Aunque los combustibles fósiles siguen siendo el principal insumo para la generación de electricidad a escala global, la participación de las fuentes energéticas limpias no deja de crecer. Las potencias del G20 ya obtienen, en promedio, un 8% de la energía eléctrica que consumen a partir del aprovechamiento de recursos como el viento, el sol y la biomasa.

Edición impresa № 325 | Noviembre 2016

Desde el comienzo de esta década hasta la actualidad, la producción de energías renovables se incrementó un 70% a escala planetaria. Así lo estima un estudio de Bloomberg New Energy Finance (BNEF), que resalta el rol desempeñado por las grandes potencias para consolidar esta tendencia.
El trabajo destaca que durante el año pasado las economías que integran el denominado G20 elevaron a un 8% la participación promedio de estas fuentes energéticas en su matriz de generación eléctrica. En siete de los 20 países que conforman el bloque, incluso, esa proporción superó el 10%.
Vale destacar que, en 2010, la producción de electricidad por vías limpias –siempre sin incluir a la hidroelectricidad- dentro del G20 apenas explicaba un 4,6% del volumen total.
Alemania encabeza el listado con comodidad. En la nación gobernada por Angela Merkel las energías renovables representan un imponente 36% de la oferta eléctrica. Reino Unido, Italia y Francia, por su parte, generaron más de un 19% de su electricidad mediante el aprovechamiento de los vientos y los rayos solares.
Según el relevamiento, también deben destacarse los casos de Brasil y Australia, donde la presencia de las fuentes verdes en la matriz eléctrica llega a un 13% y un 11%, respectivamente.

Durante el año pasado, las economías del G20 elevaron a un 8% la participación promedio de las fuentes renovables en su matriz de generación eléctrica. En siete de los 20 países que conforman el bloque, incluso, esa proporción superó el 10%.

 

De acuerdo con BNEF, el crecimiento del sector es claramente más lento en las dos mayores economías del mundo; es decir, en Estados Unidos y China. Aunque ambas naciones vienen de anunciar importantes medidas de apoyo a la producción energética eólica y solar, su dependencia de los combustibles fósiles sigue siendo considerable.
De hecho, las energías renovables apenas explican un 8% de la matriz eléctrica norteamericana y un 5% de la china. Similares proporciones exhiben países como India, México y Japón.
En tanto, entre las naciones económicamente poderosas que menos progresos están experimentando en el segmento sobresalen los casos de Arabia Saudita y Rusia, cuyos niveles de producción de energías verdes continúan siendo ínfimos.

En cifras

Según los cálculos de BNEF, las inversiones destinadas a promover la generación eólica, fotovoltaica, de biomasa, hidroeléctrica, nuclear, mareomotriz y geotérmica batieron un nuevo récord histórico durante 2015, al totalizar unos u$s 329.000 millones. Para tomar cierta dimensión de dicho monto, puede indicarse que representa un 60% del Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina.
El presupuesto sectorial se incrementó un 4% con respecto a 2014 y un 3% en relación con la anterior mejor marca, que se había registrado en 2011. La temporada resultó particularmente positiva en función de la ampliación de la capacidad instalada dentro de los rubros eólico y solar-fotovoltaico, que crecieron alrededor de un 30% al sumar 64.000 y 57.000 megawatts (Mw), en cada caso. Entre ambos, incorporaron en sólo 12 meses una potencia final que cuadruplica la del Sistema Interconectado Nacional (SIN).
De acuerdo con Michael Liebreich, presidente del Consejo Consultivo de BNEF, estas cifras constituyen una asombrosa respuesta para quienes esperaban que la inversión en energías limpias se detuviera o ralentizara su ritmo ante el descenso de los precios del petróleo, el gas natural y el carbón.
“Las grandes potencias no dejaron de apostar por el sector y –gracias a la fuerte reducción en los costos del rubro y a los beneficios que sigue ofreciendo la producción energética local frente a la dependencia de los productos importados– se expandió significativamente la gama de países en desarrollo que hoy generan energía no contaminante”, explicó.

Más empleo

A la par de contribuir para garantizar el suministro energético sin perjudicar el medio ambiente, las fuentes verdes están generando cada vez más empleo a lo largo y ancho del planeta, de acuerdo con un informe elaborado por la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés).
Denominado “Renewable Energy and Jobs – Annual Review 2016”, el trabajo precisa que por estos días más de 8 millones de personas trabajan en el segmento; es decir, un 5% más que el año pasado. Adicionalmente, las grandes centrales hidroeléctricas suman otros 1,3 millones de empleados directos.
En Estados Unidos, por caso, la ocupación dentro del rubro de las fuentes verdes se elevó un 6%, al tiempo que los puestos de trabajo en los sectores del petróleo y el gas natural se redujeron en un 18%. Asimismo, resultan sintomáticos los datos de China, donde las energías renovables emplearon en 2015 a 3,5 millones de personas, mientras que el ámbito hidrocarburífero hizo lo propio con 2,6 millones.

Las inversiones destinadas a promover las energías verdes batieron un nuevo récord histórico, al totalizar unos u$s 329.000 millones a escala mundial. Ese monto representa un 60% del PBI de la Argentina.

 

Una variable clave para entender esta coyuntura pasa por el mejoramiento de las condiciones normativas en varias naciones. Según el reporte, no pueden soslayarse las licitaciones nacionales y estatales que recientemente se llevaron a cabo en economías emergentes como las de India y Brasil, además de los créditos fiscales que implementó un gigante como Estados Unidos y de las políticas favorables que vienen instrumentándose en buena parte del continente asiático.
A decir del keniata Adnan Amin, director general de IRENA, a la innegable incidencia del factor normativo debe añadirse el impulso que están brindando los avances tecnológicos. “Las nuevas tecnologías han contribuido mucho a bajar los costos de la producción de las fuentes energéticas renovables en todo el planeta. Esperamos que esta tendencia continúe a medida que el negocio se fortalezca y que los países avancen en el cumplimiento de los objetivos climáticos que acordaron en París”, manifestó. ©

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