Aseguran que el mercado argentino podría correr una suerte similar

La industria eólica reactiva la economía uruguaya

El crecimiento del negocio de la aerogeneración sostiene en alto la inversión en bienes de capital en Uruguay, que se encamina a ser uno de los países “más eólicos” del planeta. La estabilidad jurídica y el complemento con la hidroelectricidad son los factores clave detrás de un boom que la Argentina busca replicar.

Edición impresa № 324 | Octubre - Noviembre 2016

Luego de haber padecido una caída de un 22% entre los meses de enero y marzo, la inversión en bienes de capital logró crecer un 16,7% interanual durante el segundo trimestre del año en Uruguay. Así lo informó el Banco Central del vecino país, que destacó especialmente “el aumento registrado en las maquinarias y equipos importados (en particular, equipos para la instalación de parques eólicos), contrarrestado en parte por la caída registrada en la inversión en obras de construcción”.
Según diversos especialistas, el sorpresivo repunte no obedece a un mejoramiento de las condiciones para la inversión en general, sino al atractivo puntual que está generando la energía eólica uruguaya.
A decir de Oscar Ferreño, director gerente de la firma Ventus, la penetración de dicha industria en el mercado eléctrico charrúa está alcanzando niveles que se encuentran entre los más altos del mundo. “Latinoamérica es un área muy rica desde el punto de visa energético. Sin embargo, esta riqueza no está distribuida de manera uniforme. Con respecto a Uruguay, hace 10 años no tenía prácticamente potencia eólica instalada. Hoy posee 850 megawatts (Mw) operativos y 650 Mw en construcción”, aseguró el ejecutivo, quien disertó en “Viento & Energía 2016”.
A fines de este año, proyectó, la nación rioplatense será uno de los mercados “más eólicos” del mundo. “Su ejemplo se puede replicar en toda Latinoamérica, en general, y en la Argentina, en particular”, afirmó.
A su entender, no se avizoran inconvenientes para la instalación de los 1.500 Mw previstos. “Es sabido que la energía eólica no es firme en el sentido tradicional, porque no puede garantizar la potencia en las horas pico, pero sí resulta muy confiable en el mediano plazo. En esa dirección, su combinación con la energía hidroeléctrica es ideal”, expresó.
Para 1982, recordó, gracias a la construcción de Salto Grande y de otras represas, Uruguay cubrió todo su desarrollo hidráulico posible, con 1.535 Mw.
“Toda la demanda podía satisfacerse con la energía compartida con la Argentina, lo cual sigue ocurriendo hoy. Tras la crisis de 2001, los contratos de abastecimiento con la Argentina cayeron, y el mercado uruguayo debió salir a abastecerse de energía a través de otros países, justo cuando se incrementaba exponencialmente el precio internacional del petróleo”, señaló.
Ante esta situación de emergencia, apuntó, Uruguay tomó nota de los adelantos internacionales en materia de tecnología eólica y comenzó a relevar el potencial de sus vientos. “Éste era enorme, a razón de 1 Mw por cada 30 hectáreas (Has)”, cuantificó.

Ejemplo charrúa

De acuerdo con Ferreño, en 2007 el Gobierno uruguayo realizó una primera subasta de energías renovables no tradicionales que culminó con la adjudicación de 20 Mw eólicos y 20 Mw de biomasa. “En paralelo, se construyó un primer parque eólico de 20 Mw en colaboración con el Gobierno de España”, acotó.
En 2010 y 2011, indicó, se organizaron nuevas subastas, con resultados cada vez más prometedores. “Para 2012 se adjudicaron otros 13 parques. Hoy hay 850 Mw eólicos y 120 Mw de biomasa. La generación térmica quedó sustituida: actualmente cumple una función de respaldo”, precisó.
A su criterio, el éxito eólico de Uruguay obedece a una reglamentación ventajosa para los distribuidores, los avances tecnológicos y el complemento con la generación hidroeléctrica, entre otras razones.
“Actualmente, la generación eólica combinada con la hidroelectricidad resulta perfectamente competitiva con las fuentes tradicionales. La experiencia uruguaya demuestra que las variaciones de la energía eólica sólo son bruscas si los parques eléctricos están concentrados. Y la necesidad de una potencia firme (térmica) para respaldar a la aerogeneración también es un mito”, sentenció.
Desde su perspectiva, la Argentina tiene un mercado eléctrico 10 veces más grande que el uruguayo. “Por ende, si Uruguay tardó 10 años en incorporar 1.500 Mw eólicos, el mercado argentino puede alcanzar unos 9.000 Mw para 2025. En ese sentido, Ventus está instalada en el país, con intenciones de contribuir con ese crecimiento potencial”, comentó. ©

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