Entrevista con el especialista Gustavo Acosta

“La industria de la energía está en transición a nivel global”

Aunque no hubo disertaciones de autoridades energéticas locales, la Argentina aportó nueve papers a la 23° edición del Congreso Mundial de la Energía. Según Gustavo Acosta, uno de los representantes del conocimiento nacional, para los próximos años debe esperarse un creciente protagonismo de las energías limpias y un alza en la demanda gasífera.

Presente en las últimas ediciones del Congreso Mundial de la Energía, Gustavo Acosta también representó al país en la 23° edición de la cumbre, que tuvo lugar en Estambul (Turquía), entre los días 9 y 13 de octubre. El especialista, quien es Magíster en Ingeniería en Petróleo y Gas Natural de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y actual profesor del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), presentó allí su informe técnico “Water Management is the challenger for E&P in Argentina”.
“El evento constituye unas verdaderas ‘Olimpíadas de la Energía’, por lo que su espectro temático fue muy amplio y diverso. En el caso de los trabajos seleccionados a través de concurso público mundial (no fueron expuestos por invitación), hubo cuatro tópicos principales: ‘Escenario Energético Mundial’ (WES, por sus siglas en inglés), ‘Recursos Energéticos y Tecnologías en el Mundo’ (WERT), ‘Trilema Energético Mundial’ (WET) y ‘Financiamiento de Infraestructura Energética Resistente’ (FREI)”, precisó en diálogo con este medio.
Según sus palabras, se seleccionaron unos 134 papers de 36 países de diferentes puntos del planeta, tales como India (que lideró el listado con 26 trabajos), Turquía (23), la Argentina (nueve), Brasil (ocho), Alemania (seis), Japón (seis), Reino Unido (cinco), Italia (cuatro), Estados Unidos (cuatro) y Argelia (cuatro), entre otros. “El aporte intelectual de nuestro país, en particular, fue importante y diverso. Latinoamérica, en general, estuvo representada por 20 papers”, detalló.
Estos trabajos, indicó, estuvieron relegados a un sector no tan concurrido del Congreso. “Por lo tanto, la gente que asistía a escucharnos pertenecía fundamentalmente al ambiente técnico. Los asistentes del sector de poder político, en cambio, se centraron en intercambiar ideas o acuerdos entre ellos. Más allá de que las reuniones de los jefes de Estado eran privadas, pude presenciar varios encuentros de significativa relevancia”, señaló.
A su entender, la transición energética sostenible necesita un mayor nivel de cooperación. “Tal como dijo François Austin, Global Energy Practice Leader de Oliver Wyman, resulta determinante que los grandes jugadores de los combustibles fósiles estén involucrados. Ellos, después de todo, tendrán que cambiar su modelo de negocio, su financiamiento y las operaciones que hoy realizan”, opinó.

Energía limpia

Un gran reto del que dependerá el éxito energético de todos los países, aseguró Acosta, pasará por obtener el balance justo entre lo público y lo privado. “Para ello será necesario poner en marcha un proceso gradual, pero sostenible, de apoyo a la energía limpia. No casualmente Christoph Frei, secretario general del Consejo Mundial de Energía, afirmó que la realidad del mañana estará compuesta por los eventos que hoy en día parecen improbables”, citó.
En líneas generales, acotó, el Congreso presentó un ambiente marcadamente político, con mucha gente de poder y escaso protagonismo estadounidense. “Latinoamérica en su conjunto sólo dispuso de una sesión especialmente dedicada a la situación regional, la cual tuvo poco más de una hora de duración, llamada ‘Regional crossroads: Latin America and the Caribbean energy in transition’, en la que se expusieron –en tono político– los casos de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Uruguay”, puntualizó.
A diferencia de la Argentina, que envió representantes políticos, apuntó, incluso Paraguay contó con la participación de su viceministro de Minas y Energía. “Debe resaltarse que el representante chileno desarrolló la visión sobre el mercado del gas natural licuado (GNL) en su nación, entre otros temas, teniendo en cuenta la decisión argentina de dejar de exportarle el fluido y aludiendo a la falta de fiabilidad energética que implica depender de un vecino. Asimismo, me llamó la atención que en varias secciones del Congreso el modelo ecuatoriano fue referenciado como un ejemplo a imitar. Sucede que, en apenas 10 años, Ecuador logró que su matriz energética posea un 85% de incidencia de los recursos renovables (principalmente hidráulicos)”, remarcó.

Nuevo paradigma

A decir de Acosta, la 23° edición del Congreso Mundial de la Energía dejó en claro que hay un nuevo paradigma energético a escala planetaria, distinto del basado en la economía del  carbono. “Se trata de una nueva forma de abordaje de la producción de energías, sobre todo como en el caso de las renovables, que va de ‘lo mínimo a lo máximo’, y que en cierto modo prescinde de las grandes corporaciones, entre otros aspectos”, explicó.
En esa dirección, expresó, resulta clave la noción de “Trilema Energético”, que alude a la seguridad, la equidad y la sostenibilidad ambiental de la energía. “Como manifestó Younghoon David Kim, presidente y CEO de Daesung Group, esto no es mera palabrería, sino ‘una necesaria forma de balancear los recursos alimenticios, energéticos y el agua’. De hecho, se estima que para 2050 la demanda mundial de energía se duplicará, mientras que el consumo de alimentos y de agua crecerá sólo la mitad’. Y desde Naciones Unidas se predice que podría haber un déficit de un 40% en el suministro hídrico en la próxima década debido a las severas sequías causadas por el cambio climático, lo que significará menos agua disponible para producir alimentos y energía”, advirtió.
La gran cantidad de asistentes vinculados con la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en una cumbre eminentemente energética (es decir, no 100% petrolera) obedeció, a su criterio, a la inquietud que vienen provocando ciertas proyecciones. “Para 2060, el 60% del crudo se usará sólo en el transporte, según los expertos. Y la participación de las energías eólica y solar crecerá a un 30% para 2060”, sostuvo.
Otro dato llamativo, añadió, es que actualmente hay 1.100 millones de personas sin acceso a la energía, de los cuales 300 millones están en la India. “Cada nación deberá hallar el equilibrio entre la participación de la generación limpia y los hidrocarburos. Se requerirá un liderazgo diferente del actual para avanzar con esa transición energética y afrontar el enorme desafío que implica la eficiencia”, completa.

Puente gasífero

El boom de los recursos hidrocarburíferos no convencionales también contó con su espacio en el Congreso. “Me impresionaron las palabras de Marie-Jose Nadeua, presidenta del Consejo Mundial de la Energía, quien aseguró que el shale multiplicó por cuatro las reservas de hidrocarburos, lo que modificó sustancialmente las perspectivas de los países petroleros”, comentó Acosta.
Además de percibir una fuerte presencia de líderes de las potencias hidrocarburíferas (en especial de mandatarios y directivos de la OPEP), resaltó “la solicitud diferente”  del presidente venezolano Nicolás Maduro, quien propuso mecanismos de estabilidad del mercado energético petrolero para precios realistas estables y justos de un “ciclo de 10 años”, en un encuentro dedicado a todas las fuentes de energía. “Por otro lado, entendí que el gas natural será el combustible ‘puente’ en la transición que se viene, ya que es la fuente más limpia de los combustibles fósiles y la segunda vía de generación de energía (representa un 22% de ésta). Tanto por sus bajos niveles de precio y emisiones nocivas como por su alto grado de fiabilidad, la demanda del fluido crecerá. Debe esperarse, en definitiva, un mayor uso para el transporte y las embarcaciones, y un creciente protagonismo en la sustitución del carbón y en la eventual combinación con los sistemas de captura y almacenamiento de carbono”, proyectó. ©

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