De acuerdo con el profesor del ITBA Gustavo Acosta

“La disponibilidad de agua dulce es clave para el desarrollo del shale”

Además de contar con abundantes reservorios no convencionales, la Argentina posee recursos hídricos aptos para su aprovechamiento. No obstante, la industria se enfrentará a novedosos desafíos económicos y ambientales, según la visión de Gustavo Acosta, quien representará al país en el 23⁰ Congreso Mundial de la Energía con un trabajo sobre el tema.

Edición impresa № 323 | Septiembre 2016

 

La Argentina está dotada de abundantes y diferentes tipos de recursos no convencionales, los cuales se diseminan por todo el mundo, especialmente donde escasea el agua dulce. “Aunque el nuestro no sea el peor de los casos, sólo la aplicación de técnicas y procesos eficientes permitirá el desarrollo de estas materias primas”, asegura el profesor del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) Gustavo Acosta, cuyo informe técnico sobre el tema –denominado “Water Management is the challenger for E&P in Argentina”– representará al país en el 23⁰ Congreso Mundial de la Energía, cumbre que se celebrará durante el mes de octubre en Estambul (Turquía).

Gustavo Acosta, profesor del ITBA
Gustavo Acosta, profesor del ITBA

A su criterio, el aprovechamiento de los recursos no convencionales necesita una actividad más intensa, lo que en la práctica significa muchos más pozos a perforar para ser desarrollados. “Al mismo tiempo, se requiere un gran volumen de agua con el fin de lograr la estimulación hidráulica de los yacimientos”, acota el especialista en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.
La disponibilidad de agua dulce, advierte, podría convertirse en un obstáculo para un desarrollo a gran escala de los hidrocarburos no convencionales locales. “Se trata de un elemento crítico a evaluar, como también sus riesgos asociados. Asimismo, la ubicación del desarrollo se erige como un punto crucial para la utilización de agua dulce y para los servicios de logística asociados a dicho uso”, subraya.
Según sus palabras, la Argentina se enfrentará a nuevos retos vinculados con el aumento de las operaciones de factura hidráulica a nivel nacional. “El volumen necesario de agua dulce dependerá de la profundidad de los pozos, la longitud de las perforaciones horizontales, el número de etapas de fracturas hidráulicas y las características geológicas de los campos”, enumera.
La experiencia en el área de Estados Unidos, indica, demuestra que los costos del tratamiento de flowback (el agua que regresa) y la eliminación de los sólidos fluctúa entre los u$s 3 y los u$s 6 por bbl, mientras que la disolución se tasa en hasta u$s 20 por bbl. “La industria local, en suma, se enfrentará a grandes y novedosos desafíos económicos”, asevera.

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Acosta: “La disponibilidad de agua dulce es un elemento crítico a evaluar, como también sus riesgos asociados. La ubicación del desarrollo se erige como un punto crucial para la utilización hídrica y para los servicios de logística asociados”

La perforación de un pozo típico en Vaca Muerta, ejemplifica, puede utilizar hasta 2,9 o 4,2 millones de galones de agua, que es un recurso limitado en muchas partes del país. “El transporte hídrico, el almacenamiento, la eliminación y el tratamiento posterior representan nuevos retos a sortear que tornan importante conocer y aprender de la experiencia estadounidense, sobre todo en lo relacionado con el impacto ambiental”, completa.

 

Trabajo mancomunado

A decir de Acosta, el Gobierno, las compañías perforadoras, las firmas productoras y los nuevos actores –que tendrían que ser las “empresas de agua”– deberán trabajar conjuntamente para garantizar el desarrollo de esta industria embrionaria. “De esta manera, las políticas futuras tendrán que considerar el agua y su tratamiento posterior a la fractura. El reto es encontrar el equilibrio entre el cuidado del medio ambiente y el desenvolvimiento de las empresas locales de operación, por lo que el papel de las autoridades gubernamentales resulta crucial”, afirma.
Desde su perspectiva, son necesarios estudios rigurosos para gestionar las actividades posteriores, tales como el manejo de aguas residuales y el tratamiento o la eliminación de los fluidos de estimulación que pueden contaminar los recursos hídricos. “Este aumento de los recursos, materiales y equipos de la demanda podía ser cubierto en el corto plazo con los proveedores extranjeros, que estarían en condiciones de proporcionar conocimientos técnicos para desarrollar a los proveedores locales”, proyecta.

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Acosta: “Las políticas futuras tendrán que considerar el agua y su tratamiento posterior a la fractura. El reto es encontrar el equilibrio entre el cuidado del medio ambiente y el desenvolvimiento de las empresas locales de operación, por lo que el papel del Gobierno es crucial”

Adicionalmente, anticipa, habrá una gran demanda por parte de empresas, profesionales y técnicos con conocimientos específicos de la industria para llevar a cabo estas operaciones. “Por lo tanto, la comunidad educativa local debe estar preparada para proporcionar una capacitación e instrucción adecuada”, manifiesta.

 

Carrera de obstáculos

En síntesis, Acosta cree que el desarrollo de los recursos no convencionales plantea una carrera de obstáculos, entre los que figuran la protección del medio ambiente, el uso de agua dulce y el flowback. “Necesitamos superar nuestras propias convicciones autoimpuestas y determinar nuevos paradigmas para alcanzar con éxito los objetivos que tenemos por delante con el debido equilibrio”, señala el experto, quien se muestra agradecido ante la posibilidad de presentar sus ideas en el próximo Congreso Mundial de la Energía, y espera contar con el apoyo de algún auspiciante para viajar a Turquía a respaldar su trabajo.
Debe destacarse que en 2013 una producción suya –en colaboración con su colega Noelia Chimale– sobre la factibilidad del desarrollo del shale en el país recibió el galardón “Energía del Mañana” por parte del Consejo Mundial de la Energía (WEC, por sus siglas en inglés).
“Fue un gran desafío el poder competir una vez más a nivel global en representación de la universidad argentina, al haber elaborado este reporte de manera artesanal y cumpliendo con exigencias muy estrictas. Se trata de una propuesta intelectual que busca brindarle un aporte a nuestro país, en particular, y a todas las naciones que están en vía de desarrollar sus recursos no convencionales, en general”, expresa.
En este caso, explica, su foco de análisis se posó sobre los volúmenes de aguas necesarias para la fractura en algunos de los principales yacimientos de Estados Unidos y en Vaca Muerta. “Lo que hice fue asociar los costos utilizados en los campos estadounidenses a la hora de realizar el tratamiento del agua del flowback, tanto para eliminar los sólidos como para disolverlos. Esta información servirá para afrontar próximos desafíos vinculados con el sector desde un doble punto de vista económico y ambiental”, sostiene.
La idea, remarca, es ofrecer una visión más detallada sobre cuál sería una de las principales implicaciones de estos desarrollos a gran escala en el país. “La utilización del agua y qué hacer con ésta cuando vuelve a la superficie es un tema clave. En la actualidad, las plantas de procesamiento están suficientemente preparadas, pero la gran pregunta es qué sucederá en el futuro, cuando se vean superadas por la capacidad a procesar”, concluye. ©

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