“La cuenca Neuquina es la que ofrece mejores condiciones para las inversiones masivas”

Entrevista con Juan José Aranguren, presidente de Shell

El titular de Shell cree que por la calidad de sus recursos y por disponer de infraestructura para absorber más producción, la cuenca Neuquina está en mejores condiciones que el resto para atraer desembolsos. Pronosticó un “geométrico” crecimiento de la actividad petrolera a mediano plazo si se recupera la confianza de los inversores.

El diagnóstico de Juan José Aranguren, presidente de Shell, sobre el futuro de la cuenca Neuquina es interesante por varios motivos. El primero: el que está augurando un porvenir promisorio es nada menos que uno de los pocos ejecutivos que no dudó en enviar mensajes críticos sobre la actualidad económica y productiva de la industria petrolera. Y en segundo término, porque su análisis llega en un momento en el que su salida de la petrolera anglo-holandesa parece estar cerca de materializarse. Así, su opinión favorable del mediano y largo plazo no se condice necesariamente con la defensa de los intereses de la empresa.
El ida y vuelta mediático entre las voces a favor de la iniciativa –con Miguel Galuccio, presidente de YPF– y en contra, abanderados por políticos de Neuquén y Chubut, ya lleva casi tres meses. En el fárrago se pierde de vista que la disputa tuvo como disparador el avance de las petroleras provinciales sobre la renta del negocio hidrocarburífero.
“Creo que la industria petrolera está expectante ante la alternativa de que se puedan generar las condiciones para promover un ciclo virtuoso de inversión de largo plazo en nuestro país”, indicó el directivo en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.
Shell participa de cinco áreas con acceso a Vaca Muerta –una de las formaciones de roca generadora de hidrocarburos de la cuenca Neuquina–, donde está llevando adelante programas exploratorios para evaluar el potencial no convencional de los bloques. En la mayoría de esos campos, Gas & Petróleo (G&P) controla una participación minoritaria en el formato de acarreo (carry), que la exime de invertir dinero durante los proyectos (integra su participación mediante la producción de hidrocarburos, siempre y cuando las iniciativas sean exitosas).
A diferencia de lo que sostiene YPF, que alega que la participación de la empresa provincial desalienta la llegada de inversores, Aranguren sostuvo que “el carry no compromete la llegada de inversiones a Vaca Muerta”. “Es cierto que tanto el acarreo como el signature bonus (bono de ingreso, propuesto por las provincias como herramienta recaudatoria) tienen impacto en el flujo de fondos del proyecto. Ambos afectan la TIR o el valor presente neto. En el primer caso, se paga en ‘cuotas’ a medida que se invierte, y en el segundo, se abona al principio”, detalló.
Pero, a su entender, ésa no es la discusión de fondo. Lo que sucede –cuestiona– es que “previendo el final de su período de concesión o permiso de explotación en determinadas áreas, algunos productores (presumiblemente YPF) quieren acotar el poder de negociación de las provincias”.
Aranguren se paró en la vereda de enfrente de Miguel Galuccio, titular de YPF, en defensa del rol de las empresas provinciales. “Tener de socio a la provincia no es malo, porque ante problemas con el Gobierno nacional por la importación de equipos o el incremento de las retenciones (a la exportación), o con las comunidades locales y los sindicatos, es más fácil encontrar una solución si la empresa provincial participa (bajo el formato de carry) durante la vida útil del proyecto”, enfatizó. “Si se le paga un bono de ingreso, no va a tener el mismo grado de compromiso. Para desarrollar los recursos de Vaca Muerta se precisa que haya más empresas, no menos. Es riesgoso concentrar los esfuerzos en pocas manos”, añadió.

¿Cómo definirías el escenario actual de la industria petrolera, en especial en la cuenca Neuquina?, preguntamos a Aranguren.

Creo que la industria petrolera está expectante ante la alternativa de que se puedan generar las condiciones para promover un ciclo virtuoso de inversión de largo plazo en nuestro país. En ese escenario, la cuenca Neuquina, por la calidad del recurso presente, por haber sido la más demandada y cuya producción más declinó, y por disponer de infraestructura disponible para absorber la producción incremental, es la que ofrece las mejores condiciones para el desembarco de las inversiones masivas que nuestro país necesita en el sector del petróleo y el gas.

¿Cómo visualizás los próximos cinco años de la actividad en la cuenca Neuquina con relación a la inversión petrolera y la producción?

Si se recupera la confianza del inversor y se restablece un marco regulatorio con garantía de ley que no sea modificado en sede administrativa, a partir de ese momento, la actividad en la cuenca Neuquina va a ir en un continuo y geométrico ascenso, una vez que se venza la inercia inicial.

¿Qué medidas hacen falta para garantizar la inversión privada en la cuenca?

Respeto por la ley. Cumplimiento de los contratos. No reinventar la rueda. Restablecer señales de precio que nos vinculen sin interferencias con los mercados internacionales. Un marco regulatorio que sea el producto del consenso de la mayoría del arco político una vez que se consulte a todos los agentes económicos y que se respete durante los próximos 30 años. Creo que en esta oportunidad, más por necesidad que por virtud, lo tendremos que lograr.  ℗

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