La Argentina quedó afuera de un ranking de energías renovables

Brilla por su ausencia entre las 40 naciones evaluadas

Sorpresivamente, el país no figura entre los 40 con mayor atractivo para la generación energética por vías limpias a nivel mundial, según el “Renewable Energy Country Attractiveness Index” que elabora Ernst & Young. Estados Unidos, China y Alemania lideran el listado.

A la hora de reseñar los países con mayor potencial para la producción de energías amigables con el medio ambiente, parece ineludible pensar en la Argentina, cuyo territorio dispone de una amplia gama de recursos naturales en cantidad y calidad. Pero eso no es lo que cree la consultora internacional Ernst & Young (E&Y), que en su última edición del ranking anual “Renewable Energy Country Attractiveness Index” (RECAI) dejó al país fuera del listado.
Según el relevamiento, que mide el atractivo sectorial a lo largo y ancho del planeta, el mercado argentino está muy lejos de ser considerado uno de los más interesantes para la generación energética eólica, solar, hidroeléctrica y geotérmica, entre otras vías limpias.
Consultado al respecto, Enrique Grotz, partner del área Energy & Chemical and Utilities de la consultora, se comunicó directamente con el personal de E&Y Global Power and Utilities Center, encargado de elaborar el informe, y nos transmitió su tajante respuesta.
“El índice toma en consideración una gran cantidad de naciones, pero se publican sólo las primeras 40. Actualmente la Argentina no figura entre ellas y es por eso que no aparece en la publicación”, explicó el directivo a Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.
El ranking se encuentra liderado por Estados Unidos –que recibió un puntaje total de 75,2 unidades–, China (74,7) y Alemania (67). Le siguen Japón (64,8), Canadá (60,4), Reino Unido (60,3), India (59,5), Francia (58,2), Australia (58,1) y Brasil (55,6), que es la nación latinoamericana mejor calificada.
Fuera del top-10 se posicionan Corea del Sur (con 55,1 puntos), Italia (53,7), Chile (53), Bélgica (51,8), Holanda (51,7), Dinamarca (51,6), Sudáfrica (51,5), Portugal (51,3), España (50,7), Turquía (50,6), Tailandia (50,5), Suecia (50,2), Taiwán (50), Austria (49,1), México (47,5), Perú (47,5), Polonia (46,2), Israel (46,1), Marruecos (45,9) y Noruega (45,4), en ese orden.
En las últimas ubicaciones del RECAI 2014 se encuentran Rumania (45), Irlanda (44,8), Grecia (44,7), Arabia Saudita (44), Filipinas (44), Finlandia (43,6), Kenia (43,4), Ucrania (41,6), Indonesia (40,3) y Rusia (40).

De mal en peor

La Argentina, que ya había quedado afuera del RECAI 2013, venía de ubicarse 34⁰ en la edición 2012, la última en la que fue tomada en cuenta. Por entonces, acumuló un promedio final de 34 unidades y se colocó por encima de Israel (33), Chile (32), Hungría (31) y República Checa (30).
Debido a la falta de estímulos para los inversores y a la carencia de una normativa clara y formalmente reglamentada, el país sólo cosechó 35 puntos en el segmento eólico (40 en el plano on shore y 22 en el off shore) y 31 en el sector solar (36 en términos de energía solar-fotovoltaica y 17 en energía solar concentrada). Adicionalmente, acaparó 31 y 27 unidades en la generación por biomasa u otras fuentes y en generación geotérmica, respectivamente, mientras que apenas sumó 34 en infraestructura.
El único avance resaltado en el relevamiento se relacionó con el aprovechamiento de los rayos solares en el oeste de San Juan, provincia destacada por E&Y sobre la base de su “activo rol en la búsqueda de capitales internacionales”.
A decir de María Marta Nicolini, ex gerente del área de Sustentabilidad y Cambio Climático de E&Y Argentina, existen razones normativas para entender el bajo atractivo nacional en el ámbito de las energías renovables. “El ambiente regulatorio es demasiado amplio y diverso, con la contrariedad adicional de que no resulta homogéneo en la totalidad del territorio argentino”, advirtió.

Margen para mejorar

El hecho de que las energías renovables seguirán incrementando –en líneas generales– su participación dentro de la matriz energética global no da lugar a demasiadas dudas. Los decrecientes costos de inversión y los mínimos gastos de explotación, sumados a las mayores exigencias de sostenibilidad en todo el mundo, garantizan el éxito del negocio a largo plazo. Así lo asegura el británico Ben Warren, editor en jefe del RECAI 2014.
“No obstante, esto no otorga al sector el derecho divino de atraer capitales en lo inmediato ni absuelve a los políticos de la responsabilidad de establecer un marco estable y transparente para promover su desarrollo”, puntualiza.
Según sus palabras, para cosechar beneficios en el corto y mediano plazo la competitividad de los costos seguirá siendo un tema clave. “Todavía hay un enorme margen para mejorar, en momentos en los cuales los fondos de capital (que van desde los mercados públicos hasta los inversores institucionales y desde las corporaciones principales hasta los consumidores individuales) buscan oportunidades atractivas para renacer de las cenizas de la recesión económica”, señala.
A su criterio, el sector de las energías renovables debería facilitarles su ingreso con mejores incentivos y más suculentas recompensas. “El empleo de instrumentos de mitigación del riesgo, como el seguro de riesgo político, también podría ayudar a abrir las puertas del segmento, sobre todo en los mercados emergentes”, manifiesta.
No puede omitirse, acota, el peligro de implementar herramientas políticas irreflexivas o embotadas frente al complejo desafío de crear una industria sostenible en el tiempo. “En ese sentido, quienes toman las decisiones deberán tener cuidado al desplegar las medidas que consideren oportunas para fomentar inversiones que respondan a objetivos de largo plazo”, completa. ℗

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