La Argentina podría triplicar su potencia hidroeléctrica

Hay 34 proyectos hidroeléctricos técnicamente explotables a nivel nacional, los cuales están en condiciones de generar unos 32 gigawatts de energía. Actualmente, el país sólo aprovecha un tercio de ese potencial. Guillermo Malinow analiza nuevas alternativas.

La Argentina está en condiciones de multiplicar por tres su actual capacidad de generación de energía hidroeléctrica. Así lo cree Guillermo Malinow, consultor y miembro del
Comité Argentino de Presas (CAP), quien relevó el estado de desarrollo de todas las represas a escala local y estimó su potencial como complemento de otras fuentes energéticas renovables.
A decir del especialista, existen 34 proyectos hidroeléctricos técnicamente explotables, los cuales suman una potencia final de 32 gigawatts (Gw). Dado que el parque de generación actual cuenta con potencia instalada total cercana a los 11 Gw, el país sólo pone en valor una tercera parte de sus recursos hidráulicos.
Frente al éxito de las licitaciones enmarcadas en el Plan RenovAr, a través de las cuales se fomenta la instalación de nuevos parques eólicos y solares, la energía hidroeléctrica podría desempeñarse como un complemento ideal para esas fuentes alternativas caracterizadas por su intermitencia. “La hidroelectricidad se destaca, de hecho, por sus amplias posibilidades de almacenamiento y por su gran flexibilidad operativa”, comparó.
Según sus palabras, mediante esta tecnología se podría alcanzar rápidamente una potencia de 11.600 megawatts (Mw), con lo cual se duplicaría la actual capacidad hidráulica instalada. “Este equipamiento sería capaz de generar una energía media anual del orden de los 49.000 gigawatts por hora (Gwh)”, cuantificó.
En ese sentido, resaltó la importancia de avanzar con el desarrollo de las represas del río Santa Cruz, Presidente Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic, y con la adjudicación de la represa en el río Neuquén, Chihuido I. “Estas tres obras, que podrían entrar en operaciones en unos cinco años, aportarían cerca de 2.000 Mw en su conjunto”, anticipó.
De acuerdo con el experto, es hora de volver a impulsar la creación de fondos específicos para financiar al segmento mediante un cargo en las facturas de electricidad, tal como sucedió en el pasado con el denominado “Fondo Chocón Cerros Colorados”. “Así pudieron llevarse adelante proyectos hidroeléctricos de gran envergadura, tales como El Chocón, Cerros Colorados, Alicurá, Arroyito y Piedra del Águila, entre otros”, enumeró.
El Estado provincial, apuntó, podría aportar el recurso hídrico y el territorio, y al final de la concesión quedarse con la propiedad de la obra. “El Estado nacional, por su parte, podría dar los avales y entregar fondos para financiar una parte menor de la inversión. La parte restante debería quedar a cargo de un grupo inversor privado, que podría vender la energía producida durante un período de concesión determinado”, explicó.

Otra opción

Para Malinow, otra alternativa de financiamiento podría ser la de contratación como obra pública, recurriendo para la obtención de fondos a organismos financieros internacionales. “Preferentemente de países cuyas empresas resulten interesadas en ejecutar las obras”, remarcó el integrante del CAP, quien también se desempeña como consultor independiente en el área de Seguridad Hidrológica de Presas, Recursos Hídricos y Medio Ambiente.
Los trabajos quedarían para el Estado nacional, mientras que a los Estados provinciales se les reconocería el pago de regalías. “Sólo restaría establecer cuál es la entidad que tomaría a su cargo la operación y mantenimiento del emprendimiento”, completó.

Malinow:
“La energía hidroeléctrica podría desempeñarse como un complemento ideal para las fuentes alternativas intermitentes. Se destaca, de hecho, por sus amplias posibilidades de almacenamiento y por su gran flexibilidad operativa”

 

Múltiples beneficios

De acuerdo con un reciente estudio del Instituto Argentino de Energía (IAE) “General Mosconi”, la construcción de nuevas centrales hidroeléctricas en el país debería tomar en cuenta “la obtención de beneficios no energéticos, la minimización del impacto ambiental y el desarrollo de la industria local proveedora”.
En ese sentido, el organismo conducido por Jorge Lapeña resaltó que “la conjunción de energía renovable, usos no energéticos, desarrollo industrial y creación de entornos atractivos permite soluciones autónomas y económicas que contribuyen a la provisión global de las necesidades de energía de la sociedad y al bienestar de los ciudadanos”.
El trabajo indica que las usinas hidroeléctricas suelen aportar ventajas no energéticas que son tan o más importantes que la propia generación, tales como la regulación de las crecidas de los ríos, la acumulación de agua para garantizar el riego y la provisión de agua potable y de uso industrial. “El desarrollo agrícola de los ríos de Mendoza y San Juan, el valle del Río Negro, la navegación del Alto Paraná, la protección de muchas ciudades contra las crecidas no serían posibles sin la existencia de estas centrales. Además, sus embalses se convierten rápidamente en polos de atracción para la práctica de los deportes, el esparcimiento y el desarrollo inmobiliario”, enumera el reporte.
En la actualidad, la Argentina dispone de más de 100 grandes presas a lo largo y ancho de su territorio. Según el IAE, “en ninguna de ellas se han verificado las catástrofes ambientales presagiadas por los lobbies que se oponen al desarrollo del rubro”. Por otro lado, acota la entidad, “ningún sistema de generación, renovable o fósil, tiene componentes tan importantes de insumos y mano de obra nacional como la hidroelectricidad”. ©

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