La Argentina podría multiplicar por seis su capacidad nuclear antes de 2030

De acuerdo con expertos de la Comisión Nacional de Energía Atómica

Para 2019 el país contará con dos nuevas centrales nucleoeléctricas que se sumarán a Embalse, Atucha I y Atucha II y elevarán la potencia instalada hasta los 4.500 megawatts (MW). Según la Comisión Nacional de Energía Atómica, para 2028 la Argentina podría alcanzar los 6.000 MW con la puesta en marcha de una sexta y una séptima planta.

A decir de Jorge Giubergia, jefe de la División de Prospectiva y Planificación Energética de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), en los próximos 20 años la Argentina podría multiplicar por seis su capacidad de producción nuclear, que en el presente no llega a los 1.000 megawatts (MW).

En ese lapso, auguró que el protagonismo de la generación nucleoeléctrica dentro de la matriz local será mayor que el vigente (que oscila entre un 4 y un 7%). “No obstante, seguirá habiendo predominancia de la electricidad de origen térmico, que hoy explica un 59% de la producción”, admitió el experto durante el V Seminario Estratégico de la división nacional de la Sociedad de Ingenieros en Petróleo (SPE, según su sigla en inglés), llevado a cabo el 16 de noviembre en el hotel NH City & Tower.

Según sus palabras, a los 357 MW de capacidad instalada de Atucha I deberán añadirse –en el corto plazo– los 745 MW de Atucha II, que estará operativa a partir de 2012, y los 683 MW de Embalse tras su repotenciación, proceso que culminará en 2013. A ese total de 1.785 MW habrá que sumar los dos módulos de 750 MW cada uno de la proyectada cuarta central y el aporte de una hipotética quinta unidad. Así, la Argentina podrá disponer de una matriz energética más diversificada que la actual.

“Seguramente llegaremos al año 2030 con un piso de 4.500 MW instalados, pero esa cifra podría elevarse por encima de los 6.000 MW en virtud del desarrollo de dos centrales más: la sexta, que podría estar en marcha hacia 2024, y la séptima, que entraría en operaciones en 2028”, vaticinó.

En base a sus estimaciones, por entonces ya habrá en marcha una treintena de centrales de última generación a escala global. “Por ende la tecnología que usaremos habrá sido previamente probada en diversos puntos de la Tierra”, apuntó.

Renacer nuclear

De acuerdo con Norberto Coppari, subgerente de Planificación Estratégica de la CNEA, todos los países que históricamente han apostado por la generación nuclear en un principio necesitaban asegurar su desarrollo, contar con un suministro seguro de energía y reducir la contaminación local y regional. “A esos objetivos tradicionales en los últimos tiempos se han sumado otros, tales como combatir el cambio climático, disminuir la dependencia de combustibles fósiles con precios cada vez más inestables e incrementar su competividad. Ello explica, en gran medida, el renacimiento que hoy experimenta el segmento en todo el mundo”, precisó.

Para el experto, por estos días la energía nuclear está fuertemente respaldada por muchos gobiernos a lo largo y ancho del planeta. No obstante, las nuevas obras no están avanzando tan rápido como en 2008, hasta el estallido de la crisis financiera. “Mientras aguarda que pronto pueda retomarse ese ritmo la humanidad está preparándose y focalizándose en la capacitación de recursos humanos”, comentó.

En esa materia, enfatizó que la Argentina se destaca claramente. “De hecho, en la actualidad se encuentran en el país varios expertos de Libia, Egipto e Italia recibiendo formación en nuestros institutos especializados: el Balseiro, el Sábato y el Centro Atómico Ezeiza”, detalló.

Pasado, presente y futuro

Con 60 años de experiencia en el desarrollo de reactores nucleares, Coppari aseguró que hoy la nación se ubica en una posición de privilegio a nivel global, lo que le permite seguir realizando exportaciones exitosas de unidades experimentales.

“El país vive un renacer nucleoeléctrico desde agosto de 2006, cuando el Gobierno decidió reactivar el sector a partir de garantizar la repotenciación y extensión de la vida útil de Embalse (que ofrecerá 25 años más de operación segura, confiable y competitiva), la terminación de Atucha II (paralizada desde hace décadas) y la construcción de dos nuevas usinas”, enumeró.

Asimismo, remarcó que en 2009 el Congreso declaró –por amplia mayoría en sus dos Cámaras– el interés nacional de la actividad. Y este año, con activa participación de la CNEA, fue confirmada la instalación en Formosa de un reactor Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM) de mayor potencia. “En definitiva, en estos momentos el segmento se encuentra de parabienes, y todo hace prever que seguirá creciendo de cara al futuro”, concluyó.

Orgullo nacional

A fin de incursionar en el campo nucleoeléctrico Venezuela aspira recibir la colaboración de la Argentina, que junto con Brasil es el único productor de energía nuclear en Latinoamérica. La nación gobernada por Hugo Chávez tiene la intención de comprar en el mercado local un reactor de baja potencia tipo CAREM.

Declarado de interés nacional, el equipo fue diseñado y fabricado íntegramente por la CNEA. Según José Granada, experto de esa entidad y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), se trata de un concepto nacido hace 25 años que suele emplear uranio enriquecido a un 3,4 y un 1,8% como combustible, además de utilizar agua liviana como moderador y refrigerante e incorporar los parámetros más avanzados en materia de seguridad. “El reactor ha sido concebido de tal manera que no solamente ofrece las máximas garantías para la población sino que al mismo tiempo se compadece con el interés gubernamental de proteger al medio ambiente”, aseveró.

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