Invap y la CNEA proveerán de combustible nuclear a Perú

Será destinado a la producción de radioisótopos

Con el aval del Organismo Internacional de Energía Atómica, el Invap y la Comisión Nacional de Energía Atómica fabricarán y suministrarán combustible para el reactor de investigación peruano RP-10. Tendrán a su cargo la elaboración y provisión de 22 elementos de combustión y 7 de control.

La Argentina continúa afianzando su estatus de principal referente regional en materia de investigación y desarrollo nuclear. A través de una licitación por un monto cercano a los u$s 2 millones que fue lanzada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el país fue elegido para proveer de combustible a un reactor de investigación situado en Perú.
La propuesta ganadora, elevada por el Invap y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), contempla la fabricación de 22 elementos de combustión y 7 de control que serán destinados al reactor RP-10. Con una potencia cercana a los 10 megawatts (Mw), la unidad –denominada “Oscar Miroquesada de la Guerra” y también conocida como “El Huarangal”– se localiza en el distrito de Carabayllo, a una hora del centro histórico de Lima.
Diseñado y construido hace poco menos de tres décadas por la CNEA, con la participación del Invap, el equipo está en funcionamiento desde 1988. Se utiliza esencialmente para producir radioisótopos. Su operación está a cargo del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN), que también lo emplea para la formación de su personal en términos de irradiación de materiales, ingeniería atómica e investigación aplicada en física de reactores.
A decir de Manuel Castro, director del IPEN, “El Huarancal” tiene fines eminentemente científicos: se trata de un equipo de avanzada en la producción de radioisótopos y gammagrafías sumamente útiles para diagnosticar cáncer y realizar estudios sobre los tejidos humanos. “Algunos radioisótopos se usan en el radiodiagnóstico de diferentes órganos, como el cerebro, el pulmón o el hígado. Otros, en tanto, pueden servir para apalear el dolor que produce el cáncer de hueso”, ejemplificó el experto.
A través de un comunicado, el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios consideró que la adjudicación significa una importante exportación de conocimiento y tecnología 100% argentinos, además de generar divisas para el país y ratificar el reconocimiento internacional al desarrollo alcanzado dentro del sector. “Este hito se suma a otros, como la construcción de la central nuclear Atucha II, paralizada durante 15 años y actualmente en etapa final de puesta en marcha; el inicio de las obras del primer reactor de potencia nacional CAREM, cuyo hormigonado comienza en los próximos días; y la extensión por tres décadas de la vida útil de Embalse”, indicó la cartera conducida por Julio De Vido.

Orgullo nacional

A metros de las centrales nucleoeléctricas Atucha I y II, en la localidad bonaerense de Lima, acaba de ponerse en marcha la construcción estructural de la obra civil de la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM-25), el primer reactor de potencia que será diseñado y construido íntegramente a nivel local.
Por su pequeña envergadura, las tareas de construcción, operación y mantenimiento resultan más simples que las de sus antecesores. A diferencia de otros diseños orientados a la generación de potencias eléctricas superiores a los 600 ó 700 Mw, esta unidad apunta al nicho específico de los 25 Mw, volumen suficiente como para abastecer de energía a una población de hasta 100.000 personas.
“Es un modelo muy versátil, ya que también ofrece prestaciones específicas como el suministro eléctrico a polos industriales con alto consumo de energía en zonas alejadas, la desalinización del agua y la provisión de vapor, entre otras opciones. Asimismo, con ciertas modificaciones de ingeniería su potencia inicial puede ampliarse hasta los 300 Mw”, explicaron desde la CNEA.
Una importante particularidad de la CAREM-25 radica en sus sistemas pasivos de seguridad, que para accionarse dependen de las leyes básicas de la física (como la gravedad) y no de procesos activos que requieren alimentación y mantenimiento adicionales. Por otro lado, la integración de todo el circuito primario, parte del circuito secundario y los mecanismos de control en un solo recipiente de presión autopresurizado evita el uso de bombas y otros dispositivos externos, disminuye la cantidad y tamaño de cañerías del sistema y reduce la posibilidad de ocurrencia de incidentes como la pérdida de refrigerante.
Para la construcción de la unidad –incluyendo la infraestructura que implicará su desarrollo en los centros atómicos Bariloche, Constituyentes y Ezeiza, el predio de Lima y la sede central de la CNEA–, el Estado invertirá un total de $ 3.500 millones. Concluidas las obras civiles, que demandarán unos 24 meses, será el turno de emprender el montaje electromecánico, tarea que tomará un año de esfuerzos. Recién entonces comenzarán las pruebas sin combustible nuclear (operacionales, de mantenimiento y de entrenamiento), y luego las primeras cargas de combustible. La puesta en marcha oficial del reactor está prevista para el año 2018.

Distinción internacional

Pocos días antes del lanzamiento oficial de la construcción de la CAREM-25, el embajador argentino en Austria y representante permanente ante los organismos internacionales en Viena, Rafael Grossi, fue designado para presidir el denominado “Grupo de Países Proveedores Nucleares” durante 2014 y 2015. La entidad, conformada por las 48 naciones más avanzadas en la materia, tiene como metas centrales contribuir a la no proliferación de armas atómicas y promover las exportaciones de tecnología nuclear con fines pacíficos.
A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto calificó la designación como “un reconocimiento a la lograda combinación de dos elementos distintivos de nuestro país: las impecables credenciales en términos de no proliferación y la pertenencia al reducido grupo de exportadores nucleares globales”. La Argentina asumirá formalmente la presidencia a mediados de año, cuando se celebre el plenario anual del grupo, que será inaugurado por el canciller Héctor Timerman en el Palacio San Martín, en Buenos Aires.℗

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