A partir del éxito de un aerogenerador diseñado para los vientos antárticos

Instalarán un parque eólico en la Base Marambio

La Fuerza Aérea Argentina sumará tres aerogeneradores al que ya está funcionando en el complejo para dejar de emitir 4,4 toneladas de dióxido de carbono por año. Según Ricardo Bolzi, responsable de Investigación y Desarrollo de Energías Renovables en la institución, la iniciativa implica sortear enormes desafíos técnicos y logísticos.

Acaso pueda llamar la atención que la Fuerza Aérea se involucre con la generación de energía eólica, pero esto tiene una clara razón de ser. Así lo asegura Ricardo Bolzi, representante del área de  Investigación y Desarrollo de Energías Renovables en la Fuerza Aérea Argentina.
Según sus palabras, el país tiene en la actualidad unas 13 bases antárticas, en las cuales se realizan distintas actividades científicas: 12 se encuentran administradas por personal militar y una está a cargo de la Dirección Nacional del Antártico, que depende de la Cancillería. “Seis de las 12 bases cuentan con personal militar permanente. Una de ellas es Marambio, que se ubica en una isla y se halla habitada por entre 50 y 60 personas durante todo el año”, explicó el directivo en el marco de la cumbre “Viento & Energía 2016” que recientemente celebró la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE).
Se trata, apuntó Bolzi, de la única base antártica del mundo que cuenta con la certificación ambiental ISO 14.001.
“Un 99% de la energía consumida por el complejo procede del aprovechamiento de combustibles fósiles, mientras que el 1% restante se obtiene por vía solar”, puntualizó.
Hace siete años, recordó, se ideó un plan para diversificar el suministro energético de la base. “En 2009 se nos planteó la posibilidad concreta de instalar un aerogenerador. Luego del estudio de un conjunto de factores, llegamos a la conclusión de que el proyecto era realmente viable”, aseveró.
No hace falta hablar demasiado, indicó, acerca de las condiciones extremas del clima reinante en Marambio. “Pueden imaginárselas perfectamente. Lo más interesante es comentar la intensidad de un viento que 20 días por mes destruye todo lo que toca. Y el suelo, por su parte, está permanentemente congelado. Es por eso que el aerogenerador a montar debía ser muy especial”, señaló.

Orgullo nacional

De acuerdo con Bolzi, en lugar de comprar un equipo para instalar en la Base Marambio fue necesario diseñar desde cero un aerogenerador que se adaptase a las complejas características ya citadas. “La suya no es la típica estructura de hormigón de un solo bloque, sino que está compuesta por cinco patas de hierro sobre las que se asienta una estructura de araña”, detalló.

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Bolzi:

“La estructura del aerogenerador que diseñamos para Marambio no es la típica de hormigón y de un solo bloque, sino que está compuesta por cinco patas de hierro sobre las que se asienta una estructura de araña”

 

El aspecto logístico, agregó, fue otro gran desafío a sortear. “Hay que tener en cuenta que carecemos de puerto, dependemos de buques polares para contar con servicios logísticos y los helicópteros transportan entre 1 y 4 toneladas (Tn) de carga, en tanto que la capacidad del avión de transporte Hércules también es limitada”, enumeró.
Más allá de todos estos obstáculos, el especialista resaltó que la Fuerza Aérea logró desarrollar exitosamente un aerogenerador de baja potencia, cuya característica distintiva estriba en la posibilidad de retraer sus palas cuando soplan los vientos más violentos. “Me refiero a ráfagas de unos 60 metros por segundo”, puntualizó.
Gracias a eso, ponderó, el equipo es capaz de seguir funcionando una vez que están dadas las condiciones. “Por otro lado, el aerogenerador dispone de un sistema de control y telemetría que nos permite evaluar su funcionamiento desde el continente”, añadió.
La iniciativa, sostuvo, dio pie para proyectar un parque eólico de cuatro máquinas que le posibilitará a la Base Marambio funcionar de manera cada vez más sustentable. “Vamos a promover un ahorro de emisiones nocivas equivalente a 4,4 Tn anuales de dióxido de carbono (CO₂)”, completó.

Investigaciones científicas

Anteriormente denominada “Base Aérea Vice-comodoro Marambio”, la Base Marambio es una estación científica y militar que se localiza en el sector reclamado por el país conocido como Antártida Argentina. Fundada el 29 de octubre de 1969, debe su nombre a Gustavo Argentino Marambio, pionero de la aviación nacional sobre el territorio antártico.
Se encuentra ubicada en la isla Marambio (o isla Seymour), sobre el mar de Weddell, a 64°14’S 56°38’O. El archipiélago posee alrededor de 14 kilómetros de longitud por ocho de ancho.

Bolzi: “La característica distintiva del equipo estriba en la posibilidad de retraer sus palas cuando soplan los vientos más violentos. Me refiero a ráfagas de unos 60 metros por segundo”

 

La base está construida sobre una meseta a unos 200 metros sobre el nivel del mar (msnm). Las temperaturas en la zona llegan fácilmente a los -30 °C.
Los vientos, que evitan una gran acumulación de nieve en la meseta, alcanzan los 120 kilómetros por hora.
Cuenta con alojamientos para el personal, talleres de mantenimiento general, una usina eléctrica, enlaces de radio, una planta de tratamiento de residuos cloacales, un centro meteorológico, un museo y un hangar para aeronaves.
De la logística y el mantenimiento del lugar se ocupa la Fuerza Aérea Argentina, mientras que el aporte científico está a cargo de la Dirección Nacional del Antártico y el Servicio Meteorológico Nacional.
La medición de ozono atmosférico, la elaboración de pronósticos marítimos y aéreos, y la protección del medio ambiente en general figuran entre las principales labores científicas desarrolladas en el complejo. ©

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