Instalan en el país una pila de combustible sobre la base de hidrógeno

El equipo es muy silencioso y no contamina

Denominada “ElectraGen H2I”, la innovación fue fabricada por la firma canadiense Idatech y montada en un laboratorio de la Universidad de Buenos Aires. Si bien tendrá un uso experimental, su principal aplicación es garantizar un back up de energía limpia ante cortes en el suministro.

El Laboratorio de Procesos Catalíticos del Departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuenta con una celda o pila de combustible sobre la base de hidrógeno que permite la generación de energía verde; es decir, sin contaminar. El único residuo que produce es agua pura. Además, a diferencia de un generador de un grupo electrógeno, no hace ruido.

Para su puesta en marcha llegó al país el mexicano Fulgencio Escovar García, ingeniero de Servicio en México de Idatech, la empresa que fabricó el equipo, llamado “ElectraGen H2I”. Consultado por este medio, el especialista dio detalles sobre su funcionamiento y campos de uso. “Este modelo utiliza hidrógeno almacenado en dos cilindros como fuente primaria para generar energía. Otros más avanzados (hay tres generaciones) generan su propio hidrógeno in situ, a partir de una mezcla de alcohol y agua, sobre la base de la energía que se requiera”, diferenció.

Según sus especificaciones, el “ElectraGen H2I” produce 48 volts de corriente directa. “Al generar energía limpia, puede instalarse en cualquier parte, esencialmente en exteriores (está diseñado en un gabinete cerrado a prueba de cualquier incidencia a la intemperie). Se encuentra principalmente orientado a brindar soporte energético (back up) en equipos de comunicaciones”, remarcó.

A pesar de que no está diseñado para funcionar de manera continua, aseguró que sí puede hacerlo. “En México hemos tenido casos de equipos trabajando más de dos semanas y media sin parar, con sólo agregarle el hidrógeno necesario. Tenemos, también, un ejemplo muy interesante de producción de corriente directa que transformamos en corriente alterna para abastecer un domicilio. En el garaje de la residencia de un allegado a Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, hay una celda de energía para entrar en operación cada vez que falle el suministro. Ésta alimenta dos puertas eléctricas de acceso, y garantiza el uso de la televisión satelital y la iluminación de dos recámaras, un pasillo, una sala”, comentó.

Respaldo ante cortes

A decir de Escovar García, el campo de aplicación de equipos como el instalado en la UBA es enorme. “Por una cuestión de costos y de respaldo ante cortes, el ‘ElectraGen H2I’ se orienta más hacia el ámbito de las telecomunicaciones. Pero en verdad puede utilizarse en cualquier situación en la que el suministro energético se torne crítico (en bancos de datos informáticos, en hospitales, en señalización de zonas apartadas y sin acceso a la red, en algunas industrias, etc.)”, detalló.

A su entender, puede sustituir a los grupos electrógenos con las ventajas de ser más silencioso, no contaminar y elevar la eficiencia (sólo consume la energía que se necesita). “Uno puede estar al lado de estos equipos respirando normalmente y conversando sin dificultades, ya que su nivel de ruido es equivalente al de un refrigerador”, expresó.

Su uso en la UBA será experimental: servirá para probar el potencial del hidrógeno como fuente de energía. “Seguramente esta operación nos abrirá el mercado argentino. No tanto para la versión ‘H2l’ (más adecuada para sitios donde ya se cuenta con abastecimiento de hidrógeno), sino para los modelos siguientes. Los de generación de hidrógeno in situ sólo requieren alcohol industrial y agua desmineralizada, y ofrecen una mayor versatilidad”, subrayó.

En México cada cilindro de hidrógeno se cotiza en unos u$s 100 y para mantener una producción energética continua en un lapso de 8 horas se necesitan unos 16 cilindros, por lo que estamos hablando de un total de u$s 1.600. “Los modelos de la nueva generación, que sólo demandan alcohol y agua, son obviamente más rentables. Pero ambos son igualmente amigables con el medio ambiente”, recalcó.

Cuestión de costos

Para Escovar García, la amortización del producto depende de su aplicación y del tiempo de funcionamiento (su uso ideal es el de emergencia durante períodos cortos y puntuales). “Tanto en México como en Chile instalamos muchos equipos en el ámbito de las telecomunicaciones, donde tener un back up energético es vital. Vale destacar que el último terremoto registrado en suelo chileno hizo que en ese país se tomara conciencia acerca de la importancia de garantizar el servicio de telefonía celular durante una catástrofe. Tomando en consideración ese costo, estos equipos resultan absolutamente redituables”, explicó.

En México, aseguró, un modelo que genera el hidrógeno que consume y que puede respaldar a las telecomunicaciones cuesta alrededor de u$s 40.000. Dicha inversión se puede recuperar en un período de entre cuatro y seis meses por equipo, dado que la demanda del rubro es muy alta y las caídas de señal resultan muy críticas. “Tenemos muchos equipos instalados en México (126), Chile (14), Indonesia, Malasia, India, además de algunos en Alemania y Japón”, enumeró.

De acuerdo con el directivo, cada año Idatech está implementando auspiciosas innovaciones en este tema, y cada cambio marca una diferencia sustancial entre un modelo y otro. “Ya estamos trabajando, por ejemplo, en la investigación y el desarrollo de nuevos sistemas que extraigan el hidrógeno del gas natural, abaratando así su costo. Ya hay un prototipo en operaciones, que aún no saldrá al mercado, pero prontamente estará listo. Esperamos que eso ocurra el año que viene”, adelantó. ℗

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