“Hay que reemplazar el petróleo importado por biodiesel”

Así lo cree el consultor especializado Osvaldo Bakovich

Los motores de los vehículos hoy son capaces de operar con cualquier porcentaje de mezcla, por lo que el actual corte de un 10% resulta insuficiente, según el ex asesor de la Secretaría de Energía, Osvaldo Bakovich. A su criterio, el biodiesel también debería mezclarse con el diesel utilizado en generación eléctrica.

El escenario de los biocombustibles se presenta incierto y complejo, especialmente en el caso del biodiesel, según la visión de Osvaldo Bakovich, consultor y ex director de Combustibles Renovables en la Secretaría de Energía. “Para su normal desarrollo, ese segmento requiere participación tanto en el mercado local como en el internacional. La falta de conocimiento de su dinámica por parte de las autoridades ha hecho que se tomaran medidas que, en lugar de amortiguar algunos de los eventos negativos, profundizaron el problema”, advierte en diálogo con este medio.
En ese sentido, apunta, cuando la Unión Europea (UE), el principal mercado de exportación, puso trabas al comercio del biodiesel argentino se incrementaron las retenciones al producto, quitándole competitividad internacional. “A esto se suma la baja en el precio del petróleo, hecho que parece no haberse tenido en cuenta (pues el valor del barril en el país no sigue la evolución de la tasación internacional), lo que generó un importante marco de crisis que conllevó a una constante disminución en las exportaciones”, resume.
En los comienzos de este año, remarca, las ventas del recurso al exterior fueron las más bajas en los últimos tiempos. “Durante el primer cuatrimestre de 2015, se exportó un 60% del volumen operado en el mismo lapso de 2014, que ya no era bueno”, puntualiza.
Según sus palabras, afortunadamente la industria es muy eficiente y competitiva, con un mercado de aceite de soja que está entre los mejores del mundo, lo que arroja un poco de luz sobre este sombrío panorama. “Es un sector que, con las medidas adecuadas, tiene excelentes posibilidades para volver a ocupar un lugar de privilegio en el comercio global”, asegura.
Dado que este mercado aporta beneficios no sólo ambientales sino también económicos, señala que hay varias medidas que podrían implementarse para orientarlo hacia un mejor funcionamiento. “Debería reemplazarse rápidamente el petróleo importado por biodiesel, lo que cambiaría producto y mano de obra extranjera por local. Los motores de los vehículos pueden operar sin inconvenientes con cualquier porcentaje de mezcla, por lo que pareciera que un 10% es una proporción muy baja para la producción que tenemos. Adicionalmente, debería definirse un cierto porcentaje para mezclarse con el diesel utilizado en generación”, completa.

Medidas tardías

Según Bakovich, el caso del bioetanol es diferente, puesto que tiene una visión netamente orientada al abastecimiento local con dos sectores muy definidos: alcohol de caña y de maíz. “Los volúmenes producidos entre todas las plantas habilitadas deberían bastar para cubrir el 10% de mezcla con naftas, límite máximo aconsejable para evitar inconvenientes técnicos. Este mercado requiere un adecuado estudio de precios para mantener su dinámica”, afirma.
A su criterio, hay dos medidas que se tomaron –tarde– para tratar de revivir un sector muy golpeado. “En primer término, la disminución de las retenciones, que nunca debieron modificarse”, sostiene.
Indudablemente, acota, esto ayuda a que el precio sea más competitivo y puedan incrementarse los volúmenes exportados, logrando mejores resultados contra un petróleo un 50% más barato que hace dos años. “En esa dirección colabora también el actual valor del aceite de soja, que hoy cuesta un 60% menos de lo que costaba hace 24 meses”, indica.
La otra medida beneficiosa, añade, es el proyecto de eximir el biodiesel de los impuestos internos a los combustibles durante 2015. “Hay que recordar que la Ley 26.093, en su artículo 15, ya establecía que el biodiesel y el bioetanol no eran alcanzados por una serie de tasas y tributos”, recalca.
Desde su óptica, estas propuestas están orientadas a reactivar al sector, pero su instrumentación demoró mucho y careció de una concepción clara del valor que representa la industria. “Se trata de un sector complejo, en el que participan varios actores que tienen diferentes necesidades. Todo lo referido a retenciones ayuda a los grandes productores que exportan, pero no tiene efecto sobre las pequeñas empresas que abastecen al mercado local, varias de las cuales no se encuentran actualmente en actividad”, expresa.

Horizonte incierto

A decir de Bakovich, es difícil predecir qué puede pasar en el futuro, pues varios factores locales e internacionales afectan las condiciones del mercado. “A nivel local, parecería haber un alivio, al menos temporario, pero la crisis ya lleva más de dos años, por lo que evidentemente se muestran reacciones muy lentas. Las medidas que se están tomando tienen un horizonte muy corto, sobre el fin del período de gobierno”, lamenta.
Asimismo, indica, la historia reciente muestra que todo lo hecho cambió de rumbo según el humor de los funcionarios o la percepción errónea de una mejora en la caja. “Nada asegura que este escenario se mantendrá hasta fines de 2015, un año electoral que no ofrece claridad sobre la posición de los diferentes candidatos ante el tema energético”, asevera.
En el contexto internacional, en tanto, no vislumbra grandes cambios para los precios del petróleo. “El mercado de la UE, que era un gran destino, no variará, mientras que el americano se ha abierto técnicamente, pero su desarrollo llevará un cierto tiempo. El horizonte es incierto, ya que el negocio de la exportación se maneja a largo plazo, con clientes que pretenden seguridad en el abastecimiento y plantas que ansían alguna pista sobre sus costos futuros”, subraya.
En su opinión, será necesario que las próximas autoridades planteen un adecuado manejo en varios frentes, con medidas que faciliten las exportaciones y acuerdos de comercio que viabilicen negocios, en el plano internacional, y definiciones sobre los volúmenes a operar para logar un balance adecuado con respecto a los precios de los diferentes segmentos, en el ámbito local. “La Argentina presenta grandes posibilidades de tener un sector de biocombustibles modelo para el mundo. Si se les ofrecen mínimas condiciones y no se las ahoga con medidas
inadecuadas, hay muchas plantas aprobadas que poseen capacidad técnica y eficiencia para enfrentar este nuevo desafío y sostener el abastecimiento necesario. Los industriales están preparados, sólo falta que las autoridades tomen las medidas que se requieren para recuperar y hacer crecer esta industria”, completa.℗

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