Según Ignacio Millán, presidente del IPA

“Hay que ir por la quinta ola de desarrollo petroquímico argentino”

La industria petroquímica registró cuatro momentos históricos de consolidación y despegue a escala nacional. Según el titular del Instituto Petroquímico Argentino, Ignacio Millán, ya es hora de avanzar hacia una quinta instancia de expansión y desarrollo sectorial.

Edición impresa № 321| Junio - Julio 2016

Después de 11 años, el Instituto Petroquímico Argentino (IPA) volvió a organizar un Congreso Argentino de Petroquímica. La 13⁰ edición de la cumbre, que se llevó a cabo entre el 14 y 15 de junio en el centro de conferencias del complejo Costa Salguero, fue inaugurada por el titular de la entidad, Ignacio Millán, quien destacó que el país se encuentra actualmente frente a la oportunidad de generar la quinta ola de desarrollo del sector.

“Desde nuestro último Congreso, realizado en 2005, se introdujeron múltiples innovaciones en diversos productos del segmento. Estos cambios de tendencia nos han obligado a avanzar mucho en investigación y desarrollo”, resaltó el ejecutivo.
Según sus palabras, el mercado internacional también ha cambiado sobremanera en estos 11 años, con el aumento de la capacidad productiva de Medio Oriente, el crecimiento de China, el nuevo rol de India y Latinoamérica, y la revolución tecnológica experimentada en Estados Unidos a partir de los recursos no convencionales. “No es casualidad que el rubro petroquímico sea el de mayor expansión dentro de la evolución de la capacitación de mercado de las principales empresas del mundo”, explicó.

Millán: “Entre 1998 y 2002, el sector atrajo casi u$s 3.000 millones en inversiones productivas en el país. Actualmente existen, en algunos casos, mejores condiciones que en ese lapso para captar capitales. Nuestras tasas están en sus mínimos históricos y el riesgo país bajó abruptamente”

 

Por estos días, aseveró, la industria petroquímica argentina es una referencia obligada a nivel regional. “Es la segunda más grande de Sudamérica, con ocho polos productivos construidos a lo largo de cuatro décadas de desarrollo. Hoy el segmento promueve 110.000 empleos directos, implica ventas por u$s 25.000 millones (es decir, un 12,3% del PBI industrial) y posee una participación de un 24% en el total de las exportaciones”, enumeró.
Si la idea es generar una quinta ola de desarrollo, apuntó, será necesario volver a poner a la actividad en la agenda nacional. “En primer término, necesitamos un mercado al que podamos abastecer de manera competitiva. Con una importación de u$s 8.000 millones, el año pasado registramos un déficit en la balanza comercial de u$s 4.000 millones. Pero la región es netamente importadora, por lo que nuestras oportunidades de crecimiento son muy grandes”, detalló.

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Millán: “Con una importación de u$s 8.000 millones, el año pasado registramos un déficit en la balanza comercial de u$s 4.000 millones. Pero la región es netamente importadora, por lo que nuestras oportunidades de crecimiento son muy grandes”

Ventajas competitivas

El segundo driver necesario para la quinta ola de desarrollo son, de acuerdo con Millán, las materias primas. “En ese sentido, la Argentina sigue teniendo disponibilidad a export parity. Y hay un alto potencial para mejorar a futuro de la mano de Vaca Muerta”, expresó.
A su criterio, el país está bendecido en términos de recursos. “Hasta ahora hay 600 pozos hechos en Vaca Muerta, los cuales están produciendo el equivalente al consumo de dos grandes complejos petroquímicos. Y sólo está aprovechado un 2% de la superficie a explotar”, especificó.
En suma, reflexionó, la Argentina es uno de los pocos lugares en el mundo donde convergen el mercado y las materias primas. “Obviamente, también tenemos grandes desafíos técnicos y de contexto por delante”, admitió.
Uno de los principales, señaló, pasa por generar la infraestructura requerida en cuanto a caminos, puertos, capacidad de almacenamiento, generación y transporte de energía eléctrica, etc. “Otro objetivo irrenunciable en el que tenemos que trabajar día a día es mejorar la productividad”, agregó.

Industria intensiva

A decir de Millán, la industria petroquímica es intensiva en capitales. “Una decisión actual toma varios años hasta ponerse en marcha, y mientras tanto hay que formar recursos humanos y movilizar a la sociedad. Por ende, resulta vital que la petroquímica vuelva a ser política de Estado y que haya reglas claras a seguir”, remarcó.
Entre 1998 y 2002, recordó, el sector atrajo casi u$s 3.000 millones en inversiones productivas en el país. “Actualmente existen, en algunos casos, mejores condiciones que en ese lapso para captar capitales. Nuestras tasas están en sus mínimos históricos y el riesgo país bajó abruptamente”, comparó.
Por último, enfatizó la importancia de poner el foco en el fomento de la industria y la formación de recursos humanos capacitados. “Contamos con 125.000 ingenieros y se gradúa uno de cada 6.000 habitantes. Hay que mejorar esa proporción (que en los países desarrollados es de uno cada 2.500) y recuperar la escuela técnica”, afirmó.
La posible quinta ola de desarrollo petroquímico, insistió, constituye una oportunidad única. “Para hacerla posible debemos promover los beneficios que aporta este sector y lograr el compromiso de todos los actores del mercado”, completó.

Rol clave

A principios del siglo XX, Millán puntualizó que existían en todo el mundo unas 12 ciudades con más de 1 millón de habitantes. “La concentración en las metrópolis era baja. Hoy hay más de 500 urbes de ese tipo”, comparó.
En 2025, anticipó, se sumarán 3.000 millones de personas a la clase media, lo que impulsará fuertemente el consumo de productos. “En ese escenario, habrá que generar las condiciones de hábitat sustentable para que las nuevas generaciones puedan vivir”, proyectó.
En esa dirección, reafirmó el rol de la industria química y petroquímica como base para la vida moderna. “Un 96% de los productos manufacturados más relevantes que usamos cotidianamente (desde los teléfonos celulares hasta los automóviles) provienen de manera directa o indirecta de nuestra actividad”, ejemplificó el directivo.
Asimismo, indicó que –al formar parte de la cadena aguas debajo de las energías renovables, la eficiencia energética y los biocombustibles– el sector también puede desempeñar un rol clave para asegurar la sustentabilidad a futuro. “Por primera vez, todos los países están comprometidos a avanzar al respecto”, se ilusionó. ©

A continuación, las palabras de Ignacio Millán en el 13⁰ Congreso Argentino de Petroquímica

 

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