“Gracias al bioplástico Latinoamérica tendrá una industria petroquímica más fuerte”

Según Marco Quirino, director de Negocios de Polietileno de Braskem

De acuerdo con el diagnóstico empresarial, en función del aprovechamiento de sus recursos naturales la región tiene por delante una inmejorable oportunidad de aumentar su competitividad y productividad en el sector. Para Marco Quirino, director de Negocios de Polietileno de Braskem, las materias primas renovables jugarán un rol cada vez más importante en la industria.

De acuerdo con Marco Quirino, director de Negocios de Polietileno de Braskem, todo está dado para que en los próximos años la industria petroquímica latinoamericana alcance objetivos cada vez más elevados en materia de sustentabilidad, lo que a su vez podría elevar claramente sus niveles de competitividad y productividad. “Observo un gran potencial en el sector vinculado con el uso como materia prima y energía de la caña de azúcar. De hecho, hoy sólo se aprovecha un 40% de sus verdaderas posibilidades productivas (incluyendo la quema de su bagazo), pero hay variedades de dicho cultivo que permiten un mayor desarrollo. Además, guardo enormes expectativas con respecto al etanol de segunda generación, un insumo que -si bien recién está en investigación- pronto podría incrementar en un 30% su actual desempeño”, explicó el experto durante la 31º Reunión Anual de la Asociación Petroquímica y Química Latinoamericana (APLA), celebrada a principios de noviembre en el hotel Hilton de Buenos Aires.

A su entender, los bioplásticos constituyen la gran esperanza del segmento a escala regional. “No tengo dudas de que Latinoamérica sabrá usufructuar las múltiples oportunidades disponibles para contar con una industria química y petroquímica cada vez más fuerte”, resaltó.

En ese sentido, especificó que Brasil proporciona grandes ventajas de competitividad, junto con la mayor biodiversidad del mundo, una gran cantidad de recursos naturales, abundancia de agua y una enorme incidencia de radiación solar. “Además de gozar de décadas de experiencia en el uso del alcohol como combustible, la matriz eléctrica brasileña tiene un concepto natural del empleo de energía limpia con un fuerte protagonismo hidroeléctrico y mucha materia prima renovable aún por explotar. Probablemente  se trate del mejor lugar del mundo para concretar ese tipo de inversiones sustentables”, aseguró.

Rol clave

A decir de Quirino, Braskem quiere convertirse en líder global en el ámbito de la petroquímica sustentable; es decir, en el empleo de fuentes renovables, la eficiencia en el uso energético, la reutilización de materiales, el control de emisiones nocivas, la captura de dióxido de carbono (CO₂) y el apoyo a la seguridad general. Desde nuestra conformación en 2002 hasta el cierre del año pasado experimentamos una evolución muy positiva en nuestros índices de sostenibilidad, en el tratamiento de efluentes, en el consumo de agua, en la mitigación de residuos sólidos y en el uso energético. En efecto, alcanzamos mejoras en todas las variables citadas”, detalló.

Según sus palabras, está claro que los bioplásticos juegan y seguirán jugando un rol clave para consolidar el concepto de sustentabilidad dentro de la industria. “Cuando hablo de bioplásticos me refiero a los plásticos biodegradables, a los bio-based y a ambos conjuntamente”, precisó.

En su opinión, existen dos grandes grupos de drivers en ese mercado: los internos (que se refieren a la propiedad técnica y el desempeño de los bioplásticos, los costos competitivos de los materiales y la eficiencia del reciclaje) y los externos (que aluden a la demanda de los consumidores finales y a distintos conceptos vinculados con el cambio climático).

“En ese marco, la producción global de bioplásticos viene en aumento. Y los principales productores no necesariamente son los grandes oferentes de resinas sino firmas con conocimientos o tecnologías específicas. El mayor volumen comercializado, en tanto, está en el polietileno verde”, señaló.

Proyecciones auspiciosas

Con una producción inicial de 200.000 toneladas (Tn), desde 2010 Braskem tiene en marcha una planta de polietileno ‘verde’ en el sur de Brasil. “Proyectamos una segunda ola de crecimiento entre 2015-2019 que implicará una mayor capacidad y una integración productiva y la consolidación del emprendimiento para el año 2020. Asimismo, desde 2014 entrará en operaciones una central capaz de producir entre 30.000 y 50.000 Tn de polipropileno verde”, anticipó Quirino.

La empresa ya posee la capacidad de transformar el etanol en etileno y el etileno en polietileno, recurso que entra directamente en la línea de producción de sus clientes sin necesidad de ajustes técnicos adicionales. “El balance de rendimiento de la caña de azúcar es muy favorable: una unidad de energía mediante fuentes fósiles es equivalente a 1,4 unidades con maíz, dos unidades con remolacha y 9,3 con caña. Además, el recurso no compite con el sector alimenticio debido a que hay 350 millones de hectáreas (Has) en Brasil y sólo se usan ocho millones para plantar caña de azúcar. De esa superficie, cuatro millones (un 1% de la tierra disponible) se destina a la obtención de etanol, mientras que para el polietileno verde ese porcentaje es de 0,02 por ciento. Dicho de otro modo, las posibilidades de crecer son muy grandes”, argumentó.

Sueño en marcha

Hoy Braskem focaliza sus mayores esfuerzos en garantizar la sustentabilidad de todo su ciclo productivo. “Por eso desarrollamos un código de conducta orientado a definir las formas de plantar caña. Tenemos reglas para mantener la biodiversidad, implementar prácticas ambientales y proteger los derechos humanos y laborales, entre otras.  Y estamos en vías de certificar la calidad de nuestra producción a través de la norma ISCC”, remarcó Quirino.

Por otro lado, subrayó los posibles beneficios en materia de captura de gases nocivos, ya que el polietileno convencional genera 2,1 Tn de CO₂ por unidad, mientras que el verde absorbe 2,5 Tn, por lo que la brecha es muy grande.

“Todo lo que comenté no es un  sueño sino una realidad. Prueba de ello es que grandes marcas de envergadura global están demandando y percibiendo el valor de este recurso. Ya firmamos contratos con Coca Cola, Danone y Johnson & Johnson, entre otras firmas. Y Petropack es nuestro cliente en la Argentina”, completó.

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