Este año habrá menos agua para las centrales hidroeléctricas argentinas

Según estudios meteorológicos a nivel local y regional

De acuerdo con los especialistas, el fenómeno climatológico ‘La Niña’ podría no ser secundado por ‘El Niño’ -caracterizado por sus copiosas lluvias- sino por un episodio ‘neutral’ o incluso por una nueva temporada seca. Además de atentar contra la generación hidráulica, afectaría sensiblemente a la actividad agropecuaria.

A diferencia de lo acontecido durante 2010, un año signado por un buen nivel de precipitaciones, esta temporada no resultará beneficiosa -en términos climatológicos- para el sector energético argentino. Así lo vaticinan diversos informes meteorológicos según los cuales en 2011 las reservas de agua de las represas hidroeléctricas argentinas se verán fuertemente limitadas.

Ocurre que a la fase seca provocada en el Cono Sur por el fenómeno conocido como ‘La Niña’, actualmente en retirada, podría seguirle -en lugar de ‘El Niño’- un episodio denominado ‘neutral’, que retrasaría las lluvias copiosas hasta bien entrada la primavera. Pero la situación podría tornarse aún más dramática si sobreviniera una segunda aparición de ‘La Niña’, lo que profundizaría la sequía a escala regional.

Tales conclusiones proceden de los últimos informes difundidos por el Servicio Meteorológico Nacional Argentino (SMNA), el Centro de Pesquisas Espaciais (CPTEC), el Instituto Nacional de Meteorología (INMET) de Brasil y la Dirección de Meteorología de Chile, entre otras entidades especializadas. Dichos análisis se basan, entre otras variables, en datos recogidos por el Canadian Center for Climate Modelling and Analysis (CCCMA), el Australian Bureau of Meteorology (BOM), el Experimental Climate Prediction Center (ECPC) y el European Centre for Medium-Range Weather Forecasts (ECMWF).

Según el SMNA, el presente escenario climático incluye –afortunadamente para la Argentin– la presencia de aguas cálidas en el océano Atlántico, las cuales compensaron en buena parte los efectos negativos de la última edición de ‘La Niña’, que en otras naciones sudamericanas han sido catalogados como los más poderosos en tres décadas.

Por estos días, las precipitaciones se encuentran en declive en el sur de Brasil y en Uruguay, puertas afuera, y al este del área chaqueña, la Mesopotamia y la región pampeana, puertas adentro. En tanto, se ubican por encima de los parámetros normales en el norte y en el centro-oeste de Sudamérica (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte brasileño), el NOA y gran parte de Cuyo.

Más cortes de energía

En palabras de Daniel Gerold, fundador de G&G Energy Consultants, desde hace un tiempo la generación eléctrica se ha convertido en la principal variable de ajuste designada por las autoridades locales para hacer frente al incesante incremento en el consumo energético interno. “Esa tendencia podría agravarse durante el transcurso de este año teniendo en cuenta los estudios meteorológicos que pronostican una menor oferta hidroeléctrica”, advierte el especialista.

Pero además de atentar contra la estabilidad del suministro eléctrico las condiciones climatológicas podrían impactar negativamente contra el sector agropecuario, clave para el desarrollo económico nacional. De hecho, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, según su sigla en inglés) ya revisó a la baja sus previsiones sobre la cosecha argentina de soja para el ciclo 2010/11 desde 52 millones de toneladas (Tn) hasta 50,5 millones de Tn.

Sin embargo, para Aníbal Ginés Asensio, representante de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC) de los ríos Limay, Neuquén y Negro, todavía es muy temprano para tomar en serio los vaticinios de escasez hídrica. “En esta época del año los climatólogos sólo pueden aportar consideraciones cualitativas que en más de un 30% de las veces no terminan coincidiendo con lo que ocurre realmente”, asegura en diálogo con este medio. Según sus palabras, las proyecciones estacionales de afluentes a los embalses que presentan un mayor grado de confiabilidad son las que se llevan a cabo una vez que ha transcurrido gran parte del sub-período más aleatorio del período hidrológico.

En base a datos del director del Posgrado en Mercados de Energía en el Instituto Tecnológico Buenos Aires (ITBA), Ernesto Badaraco, actualmente la generación hidroeléctrica en la Argentina se basa fundamentalmente en los aportes de la central binacional Yacyretá (que representa un 36% de la obtención de energía dentro del sector y acaba de alcanzar su máxima cota productiva) y de las represas de la región del Comahue (que en conjunto explican otro 36%). Mientras que Salto Grande –hoy en etapa de modernización– suma un 9%, Futaleufú añade un 8% y otras usinas hidráulicas producen el 11% restante.

Caprichos del clima

Componentes fundamentales de un vasto y complejo sistema de fluctuaciones meteorológicas, tanto ‘El Niño’ como ‘La Niña’ son los ejemplos más evidentes de las múltiples oscilaciones que pueden afectar al clima a nivel global. La mayor diferencia entre uno y otro radica en que ‘La Niña’ se caracteriza por temperaturas más frías y perdurables, mientras que ‘El Niño’ representa temperaturas inusualmente altas sobre el océano Pacífico ecuatorial.

De todos modos, ambos fenómenos producen cambios a gran escala en los vientos atmosféricos sobre el océano Pacífico tropical, incluyendo un incremento en la intensidad de los vientos alisios del este en la atmósfera baja sobre el océano Pacífico oriental, y de los del oeste en la atmósfera superior.

Ambos forman parte, a su vez, de un ciclo conocido como El Niño Oscilación del Sur (ENOS), que tiene un período medio de duración de aproximadamente cuatro años (aunque esa cifra puede variar de manera considerable).

Durante un episodio de ‘La Niña’ es típico observar condiciones más secas con respecto a las normales sobre el océano Pacífico ecuatorial-central en función de un debilitamiento de la corriente en chorro entre diciembre y febrero, por un lado, y de un fortalecimiento de los sistemas monzónicos en Australia/el sudeste de Asia, Sudamérica/Centroamérica y África, por otro.

Si bien es lo más común, no necesariamente debe esperarse el desarrollo de un episodio de ‘La Niña’ cuando finaliza ‘El Niño’, y tampoco resulta inexorable una sucesión en sentido contrario.  Regularmente las apariciones de ‘El Niño’ son más frecuentes que las de ‘La Niña’. En efecto, de acuerdo con la estadounidense National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), entre 1950 y 1998 el primer evento se registró en 12 ocasiones, mientras que el segundo lo hizo en nueve.

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