Son los máximos contaminadores del planeta

Estados Unidos y China se comprometieron a recortar sus emisiones de CO₂

Los presidentes Barack Obama y Xi Jinping sellaron un histórico convenio para coordinar esfuerzos en pos de combatir el cambio climático. Los norteamericanos prometen emitir hasta un 28% menos para 2025, mientras que los chinos apuntan a revertir la tendencia alcista de sus emisiones nocivas para 2030.

Tal vez el recorte previsto no tenga la magnitud que las organizaciones ambientalistas desean, pero los dos mayores emisores de dióxido de carbono (CO₂) y otros gases contaminantes del mundo suscribieron un acuerdo que perfectamente puede calificarse como histórico.
Según el compromiso recientemente asumido por los presidentes Barack Obama y Xi Jinping en la ciudad de Beijing, en el marco de la última cumbre Asia-Pacífico, Estados Unidos acelerará la caída de sus emisiones nocivas después de 2020, con el objetivo de alcanzar una disminución general (en comparación con los niveles de 2005) de entre 26% y 28% para 2025. La emergente China, por su parte, dejará de aumentar sus emisiones para 2030, con la intención de limitar en un 80% el consumo de combustibles de origen fósil.
A partir del anuncio, que superó las expectativas de muchos analistas, se espera que la Unión Europea (UE) también refuerce su lucha contra el cambio climático.
A partir de datos de la Agencia para la Protección Ambiental norteamericana (EPA, por sus siglas en inglés), Estados Unidos emite más de 6.500 toneladas métricas (Tnm) de CO₂ por año. Ese país, además, es uno de los pocos que no ratificó el Protocolo de Kioto de 1997, cuando las grandes potencias y las naciones en vías de desarrollo firmaron un acuerdo orientado a reducir progresivamente la contaminación a escala global.
China, en tanto, pasó de emitir unas modestas 2.500 Tnm en 1990 a casi 10.000 Tnm esta temporada, por lo que –de acuerdo con un relevamiento del Centro Común de Investigación de la UE– hoy representa el mercado contaminante número uno de la Tierra.

Repercusiones

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, elogió públicamente la iniciativa de China y Estados Unidos. “Se trata de un acontecimiento alentador, que representa un gran impulso para alcanzar próximamente un nuevo acuerdo mundial sobre el cuidado del medio ambiente”, manifestó el directivo durante de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20), que acaba de realizarse en Lima, Perú.
La noticia es, efectivamente, digna de celebración, según Teresa Ribera, quien dirige el Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales, organización que asesora en temáticas ambientales al gobierno francés. “Este convenio demuestra que la colaboración entre chinos y norteamericanos para descarbonizar el sistema energético es posible. Asimismo, fuerza a moverse a toda Europa y a países como Australia, Canadá, Brasil, India o Rusia”, enumeró.
Menos optimista es la visión de José Luis García, jefe del área de Energía y Cambio Climático de Greenpeace. “El acuerdo es histórico, pero las metas lucen insuficientes. En el caso chino, en particular, el descenso de las emisiones de CO₂ no parece ser su objetivo principal, sino la disminución de sus impactos negativos actuales”, advirtió.
En ese sentido, reconoció que el desafío que tiene por delante el gigante asiático es enorme. “Cambiar en pocos años un modelo económico basado en la explotación intensiva de carbón y petróleo sin afectar el desarrollo económico no será nada simple”, afirmó.

Atenuar daños

A pesar de la firma del Protocolo de Kyoto, casi todos los estados industrializados han elevado sus emisiones de gases que provocan el efecto invernadero en el transcurso de las últimas dos décadas.
Según la ONU, si en el presente se llevaran a cabo firmes iniciativas para luchar contra el calentamiento global, el costo de ese fenómeno para la economía mundial en el mediano plazo sería equivalente a un 0,2% del Producto Bruto Interno (PBI) planetario. Por el contrario, si se resolviese no adoptar ninguna medida y seguir como si nada, ese porcentaje treparía hasta un 3%.
Las previsiones de la ONU se apoyan en un informe del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) –organismo creado en 1988 por iniciativa de la Organización Meteorológica Mundial y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)–, que señala que hacia 2050 habrá millones de refugiados en todo el mundo como consecuencia de las múltiples sequías e inundaciones previstas.
Fundamentado en una serie de investigaciones científicas realizadas a lo largo y ancho del planeta, el estudio anticipa que el calentamiento climático a nivel global ya es prácticamente irreversible, debido al elevado nivel de emisiones de gases generado por la acción del hombre desde los comienzos de la era industrial. No obstante, el trabajo plantea que la humanidad tiene la obligación de atenuar los daños para garantizar la supervivencia de las generaciones futuras. ℗

Esfuerzo mancomunado

En sintonía con la conjunción de esfuerzos anunciada por los gobiernos de Estados Unidos y China, la compañía eléctrica norteamericana NRG Energy y la petrolera japonesa JX Nippon Oil & Gas serán responsables de una iniciativa sin antecedentes en la industria energética mundial. Implementarán, en sociedad, un plan de captura y aprovechamiento de CO₂ para reactivar la obtención de crudo en un campo de alta madurez.
Con ese fin, utilizarán buena parte del gas de efecto invernadero que emite una de las plantas a carbón que NRG controla en las afueras de Houston, Texas. A través de un ducto de cerca de 130 kilómetros de extensión, transportarán el CO₂ hasta el yacimiento petrolífero de West Ranch, donde será inyectado para incentivar su recuperación productiva.
Denominado “Petra Nova”, el proyecto cuenta con el respaldo del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE). Está tasado en u$s 1.000 millones y arrancará oficialmente a fines de 2016.

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