Bajo el renovado marco de relaciones bilaterales

Estados Unidos promete ayuda técnica para la explotación del shale argentino

El negocio local de los hidrocarburos no convencionales se ilusiona con recibir apoyo del país que lidera el desarrollo del rubro en todo el mundo. Tras los acuerdos firmados en la visita de Barack Obama, el Departamento de Estado norteamericano acaba de ratificar el compromiso de avanzar al respecto.

Edición impresa № 322 | Julio - Agosto 2016

 

Durante su visita oficial al país, llevada a cabo a fines de marzo, el presidente estadounidense Barack Obama suscribió una serie de acuerdos de cooperación bilateral vinculados con el desarrollo del sector energético argentino, más específicamente con la explotación de recursos hidrocarburíferos no convencionales y la producción de energías renovables.
La firma de esa clase de convenios suele limitarse a ser un formalismo que con el paso del tiempo muchas veces se diluye sin dar lugar a ningún resultado concreto. Pero éste no parece ser el caso, ya que en los últimos días el Departamento de Estado norteamericano ratificó la importancia del trabajo conjunto para promover el aprovechamiento del potencial local, sobre todo en materia de shale.
A decir de la subsecretaria adjunta de la Casa Blanca, Mary Burce Warlick, el Gobierno de Mauricio Macri ha dejado claro su interés por aprovechar todas las materias primas con las que cuenta la Argentina para generar energía. “Eso requerirá una inversión adicional significativa y asistencia técnica tanto para la realización de licitaciones como para la financiación y concreción de nuevos proyectos”, aseguró la funcionaria.
Según sus palabras, Estados Unidos pondrá a disposición del país el conocimiento de sus especialistas en el desarrollo de recursos como el gas no convencional. “La idea es aportar nuestra experiencia para favorecer la puesta en valor de grandes yacimientos como Vaca Muerta, cuya explotación demandará una enorme masa de inversiones y un marco regulatorio adecuado”, señaló.
En la misma sintonía, el director del Programa de Gas Natural de la Oficina de Energía del Departamento de Estado norteamericano, Joseph Figueiredo, precisó que aunque tradicionalmente la Argentina fue un mercado productor y exportador de petróleo y gas, ahora es importador de hidrocarburos y necesita aumentar su producción doméstica. “Vaca Muerta parece tener un gran potencial para permitir ese crecimiento productivo, pero aún no está claro qué hay exactamente allí. Nuestra intención es ayudar en los próximos meses a consolidar el marco apto para impulsar su desarrollo de manera sostenible”, completó.

Desde la Casa Blanca se insiste con que la puesta en valor de los recursos energéticos con los que cuenta la Argentina requerirá una inversión adicional significativa y asistencia técnica tanto para la realización de licitaciones como para la financiación y concreción de nuevos proyectos.

 

Acciones en marcha

Independientemente de sus connotaciones geopolíticas, la visita de Obama –el primer presidente estadounidense en arribar al país de manera oficial en 19 años– resultó particularmente fructífera para el sector energético nacional. Los hidrocarburos no convencionales y las energías alternativas figuraron (junto con la agricultura, el desarrollo empresarial, la lucha contra el cambio climático, la seguridad nuclear, la defensa y la salud) entre los principales ejes abordados en los numerosos convenios de cooperación suscriptos.
Según informó la Embajada estadounidense, dichos pactos quedaron circunscriptos bajo un “Acuerdo Marco de Trabajo para el Comercio y las Inversiones” que apunta a “fortalecer el empleo, facilitar el diálogo en propiedad intelectual, favorecer el acceso al mercado y el trabajo mancomunado en agricultura, y delinear objetivos compartidos en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y otros foros multilaterales”.
Además de brindar asistencia técnica para respaldar las reformas económicas del presidente Macri (con el aporte de la Comisión Federal del Comercio y del Departamento de Justicia para la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia de Argentina), Obama prometió colaborar con el aprovechamiento seguro y responsable de los recursos hidrocarburíferos no convencionales del país mediante la implementación del Programa para el Compromiso Técnico en Gas no Convencional (UGTEP, por sus siglas en inglés) y la labor del Grupo de Trabajo Binacional de Energía Estados Unidos-Argentina (BEWG). De hecho, por estos días Estados Unidos está coordinando una serie de visitas de funcionarios locales a importantes proyectos de shale en pleno desarrollo.
En cuanto a la promoción de las energías renovables y la eficiencia energética, el Departamento de Comercio norteamericano recibió a ejecutivos argentinos con el propósito de sellar asociaciones estratégicas dentro del segmento. Adicionalmente, el país fue invitado a participar –en carácter de observador oficial– del “Clean Energy Ministerial”, foro que se celebró el 1 y 2 de junio en San Francisco, California.

Entusiasmo inversor

De acuerdo con el Atlantic Council, una entidad civil de gran influencia en el mundo de los negocios, el sector energético podría ser clave para destrabar el desarrollo manufacturero e industrial de la Argentina, y los empresarios norteamericanos podrían contribuir decididamente y a la vez beneficiarse con ese despegue.
Entusiasmados por las primeras medidas del Gobierno de Macri, los miembros del organismo con sede en Washington pusieron el foco sobre un informe elaborado por el economista Cristian Folgar con respecto a la enorme potencialidad de los hidrocarburos no convencionales en el país.
Según Folgar, quien disertó sobre ello en la última cumbre del Atlantic Council, las oportunidades son especialmente interesantes en la provincia de Neuquén, donde se encuentra Vaca Muerta. “Para los estadounidenses se trata de un lugar proactivo y con tradición energética, tal como Texas, aunque con un nivel de costos más alto”, aseguró.
En su opinión, la Argentina debería concentrarse en abrir el juego a las empresas de mediana y pequeña envergadura, dado que las más grandes ya están invirtiendo en el mercado. “Las provincias dicen que hay áreas que YPF no podrá desarrollar hasta dentro de 50 años. Sería bueno que ingresen nuevos actores de menor porte para colaborar con ese proceso”, indicó.
Por otro lado, apuntó, los inversores norteamericanos demandan una mayor claridad normativa. “En ese sentido, habrá que afrontar de una vez el desafío de resolver las tensiones que aún existen entre las legislaciones nacionales y las provinciales”, completó. ©

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