Empresarios de GNC vuelven a la carga para abastecer al transporte público

A partir de los resultados de las pruebas en transporte pesado y semipesado

En medio de la polémica por la baja de subsidios las empresas de GNC aseguran que el uso del gas en el transporte público puede ser una alternativa para bajar costos. Según Fausto Maranca, presidente de la cámara local que las nuclea, existen ejemplos de ahorros de $ 24.000 mensuales para vehículos de alto porte de carga, lo que podría tomarse como punto de partida para considerar nuevos proyectos.

La Cámara Argentina de Gas Natural Comprimido (CAGNC) inició en abril del año pasado una acción tendiente a lograr la introducción del GNC como combustible para el transporte pesado y semipesado. El argumento más fuerte es que se puede bajar el costo del transporte y con eso dar herramientas de mayor competitividad relativa al país, ya que influyen en todas las actividades. También la iniciativa apunta a un mayor cuidado del medio ambiente y fundamentalmente a orientar el consumo hacia la utilización del recurso energético con mayor expectativa para el futuro de la mano de los yacimientos de gas no tradicional o shale gas.

Los estudios realizados para comprobar los potenciales beneficios económicos en el corto y también en el largo plazo del proyecto “GNC para transporte pesado” avanzan por impulso de la CAGNC en los ámbitos institucionales oficiales de los ministerios de Industria, Ciencia y Tecnología y Planificación y en la Secretaría de Energía.

En medio de la polémica por la tarjeta SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico) y el aumento de las tarifas que acompaña al recorte de los subsidios la idea de sumar al GNC también al transporte público de pasajeros toma fuerza.

Según Fausto Maranca, presidente de la cámara, si se utiliza GNC en el transporte de carga pesada los camiones convertidos a GNC economizan cerca de 24.000 pesos por mes recorriendo lo habitual para este tipo de servicios: unos 20.000 kilómetros mensuales. “Para el proyecto de transporte pesado ya tenemos una investigación importante; ya tenemos números. Hicimos una caravana desde la capital de Mendoza hasta la Capital Federal, donde organizamos el Congreso Internacional y ExpoGNC con resultado óptimo, comprobando que con camiones de alta potencia estamos teniendo un ahorro de 1,20 pesos por kilómetro. Eso implica que un camión que haga, por ejemplo, 20.000 kilómetros por mes, puede estar economizando unos 24.000 pesos mensuales”, detalló el especialista. Y completó: “Paralelamente disponemos de cálculos, tecnologías y pruebas de campo del orden de 500.000 kilómetros en previsión de participar en el transporte público de pasajeros en caso de que se desarrolle demanda desde ese sector”.

 

¿Cómo podría implementarse la idea?, preguntamos a Maranca.

Parte de los subsidios podrían pasar a ser inversión, de un subsidio a una inversión con retorno y luego a una reducción de los mismos en caso de que persista la necesidad de mantener el precio de los boletos a un cierto nivel y eso no permita eliminar totalmente los subsidios. Pero estamos seguros de que si parte de ellos se invierte para crear la infraestructura de carga y la conversión de los vehículos de gasoil a gas hay un ahorro muy significativo actual y a futuro. Cuánto de ese ahorro se quiere utilizar para obtener un precio del boleto sustentable es una tarea de las autoridades; nosotros ofrecemos las herramientas. Es virtuoso que un subsidio pase a ser parte de un capital financiero para que luego se pase a necesitar un subsidio menor o ningún subsidio.

¿Qué ventajas tiene usar GNC para el transporte pesado y semipesado? 

Según estimaciones ya evaluadas a nivel internacional, la Argentina dispone de recursos para 500 años de gas no convencional o shale gas. Por eso creo que es bueno ir volcando la matriz energética de los transportes a estos combustibles a fin de tener un horizonte más largo. Además, la calidad del petróleo no tradicional y las dificultades de extracción y de refino del mismo hacen que los costos de los líquidos vayan en ascenso. El gas no tradicional, en cambio, si bien es de mayor nivel de inversión y de tecnología para su aprovechamiento, su calidad y las previsiones de mayor cantidad de recursos, especialmente en nuestro país, imprimen menor ascenso de precios a futuro.

Otra ventaja es que el gas, materia prima de elaboración del GNC, se transporta y distribuye mediante infraestructura de gasoductos, a costos inferiores que los líquidos, abasteciendo a las estaciones de GNC que operan como refinerías distribuidas al procesar el combustible automotor a lo largo y ancho de todo el país. Así es que su expendio no depende de grandes empresas sino que está garantizado mayormente por la pequeña inversión de particulares y es como si tuviésemos una refinería distribuida en cada estación de servicio.

Todo indica que el precio del combustible gaseoso se divorciará de los aumentos del precio del petróleo ofreciendo costos menores y mayor abundancia. Esto es un proceso que va a llevar años, por eso debemos comenzar hoy con las tecnologías y generar el entorno favorable. El GNC argentino es marca internacional; exporta su producción y debe ir renovando sus tecnologías para mantener sus ventas en el extranjero con una pendiente ascendente.

¿Qué cambió con el gasoil? 

Hoy en día el gasoil no es tan económico como antes. Por lo tanto, la solución de volcar parte del parque al GNC resuelve en buena medida los problemas derivados de este fuerte aumento de costos. Con el tiempo esperamos poder convencer a la industria automotriz para que se vuelvan a fabricar los vehículos utilitarios semipesados con motores nafteros para que sea más sencilla su conversión. Además, estos vehículos, al no ser propulsados con gasoil, pagan un 10% menos de impuestos, pudiendo participar del mercado a precios de venta más económicos.

El transporte pesado se orientó a utilizar motores con ciclo diesel propulsados a gasoil por su mayor rendimiento, combustible que entonces se mantiene con menos contribución de impuestos para no encarecer el transporte. Sin embargo, el rinde de la refinación del petróleo es prácticamente 50% naftas y 50% gasoil, con costos de producción similares. Nuestro sector propone utilizar un combustible más abundante que es y será más económico en términos reales.

Ya se han desarrollado tecnologías para adaptar los motores diesel a gas natural comprimido. Actualmente, la Argentina es importadora de gasoil y el precio es más elevado que cualquier otra fuente de provisión de gas. Obviamente, es más caro que el tradicional, pero también que el gas importado desde Bolivia y el GNL que llega por barcos a Bahía Blanca y a Escobar. Así y todo, es más económico que el gasoil. Entendemos que el remedio para la situación actual es combinar un tentempié de importación hasta desarrollar la explotación de los recursos gasíferos que ya sabemos que existen. ℗

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