“El shale gas hará de la Argentina un mercado petroquímico muy competitivo”

Según Marcos Sabelli, gerente ejecutivo del área Química de YPF

Si concreta el desarrollo masivo de sus recursos gasíferos no convencionales, YPF confía en que el país dispondrá de excedentes para añadir valor y liderar la provisión petroquímica dentro del Cono Sur. Para Marcos Sabelli, gerente del área Química de la firma, eso podría ser posible en cinco o seis años.

Sobre la base del potencial de recursos no convencionales disponible, la Argentina debe empezar ya mismo a pensar en nuevos proyectos petroquímicos que le den valor a esa materia prima. Así lo cree Marcos Sabelli, gerente ejecutivo del área Química de YPF, quien disertó en la 33° Reunión Anual de la Asociación Petroquímica y Química Latinoamericana (APLA).
“El país cuenta con una infraestructura apropiada, nuevas regulaciones de promoción a las inversiones y un interesante precio de u$s 7,5 por millón de BTU para la producción nueva (valor similar al que usó Estados Unidos para comenzar a desarrollar el shale). YPF, por su parte, tiene muchísimas concesiones de exploración, lidera la explotación no convencional en el plano local y es la tercera empresa con más áreas de shale en el continente americano”, resaltó el directivo.
Con esas ventajas comparativas, vaticinó que será posible atender la demanda del fluido y obtener excedentes para el agregado de valor dentro de cinco o seis años. “Los precios del gas en Estados Unidos irán subiendo (hasta unos u$s 5 ó 6 por millón de BTU en el mediano plazo). Y si logramos el desarrollo masivo del shale en la Argentina, pensamos situarnos en ese rango (la mitad de lo que cuesta desarrollar aguas profundas) y con gastos de transporte bajos, lo que nos convertirá en un mercado muy competitivo dentro del Cono Sur.


En ese sentido, recordó que en septiembre YPF firmó los acuerdos definitivos con Dow para llevar a cabo el primer piloto de shale gas en El Orellano. “Se trata de una inversión inicial de u$s 200 millones para perforar 16 pozos exploratorios. El desarrollo completo de la iniciativa implicará una inversión de u$s 1.500 millones”, precisó el directivo. Según sus estimaciones, gracias a esa clase de emprendimientos para 2020 el país producirá tanto gas no convencional como el fluido convencional que extrae hoy.
En cuanto al shale oil, sostuvo que la conformación del primer cluster representará un aumento productivo para la compañía de un 33%. “Con el acuerdo con Chevron ya cubrimos las expectativas que teníamos para los próximos dos o tres años. Y tenemos asegurado un tercio del desarrollo que prevemos para los próximos diez años”, detalló.

Dale play

A decir de Sabelli, por su cantidad de materia orgánica, espesor y presión, Vaca Muerta puede compararse con los mejores plays no convencionales de Estados Unidos. “Sus recursos le darían cien años de producción al país. Vale destacar que YPF tiene más de un tercio (12.000 kilómetros cuadrados –km²–) de sus 30.000 km² de superficie. Y estamos focalizados principalmente en la ventana de petróleo”, apuntó.
Para los próximos cinco años, estimó, más de un 75% de las inversiones de la petrolera controlada por el Estado nacional se dedicará a la exploración y la explotación, con un enorme protagonismo del shale. “Venimos revirtiendo la declinación e incrementando la producción con la utilización de 60 equipos de perforación operativos. Asimismo, duplicamos en seis meses la producción de petróleo y gas en Vaca Muerta, que aún representa una cifra chica, pero posee un gran futuro por delante”, afirmó.
En principio, señaló, los hidrocarburos no convencionales están siendo extraídos con pozos verticales, que vienen obteniendo iguales o mejores resultados que los horizontales. “El desarrollo masivo dependerá de la productividad y el costo de los pozos (que se está reduciendo progresivamente). Con ese fin, será clave introducir nueva tecnología (que también garantizará el cuidado del medio ambiente), junto con mejorar la calidad de los equipos de perforación, fractura y servicios. Estamos investigando mucho al respecto”, remarcó.
También será necesario, añadió, que los distintos stakeholders del negocio se alineen con este desarrollo. “Los gobiernos provinciales son un actor fundamental (Neuquén es un gran ejemplo de ello), al igual que los sindicatos y las comunidades involucradas, que deben entender que vamos a minimizar cualquier impacto ambiental”, completó.

Futuro auspicioso

De acuerdo con Sabelli, la Argentina es un país signado por una altísima dependencia del petróleo y el gas. “A fines de los 80 la desregulación petrolera generó un gran incremento productivo, lo que dio lugar a una sobreoferta y permitió exportar en los años 90. A partir de 2003, después de la dramática crisis que se vivió en 2001 y 2002, el fuerte crecimiento del producto bruto interno (PBI) motivó un incremento en la demanda de energía, mientras comenzaba a declinar la producción hidrocarburífera por la falta de nuevos descubrimientos. Y desde 2011 nos convertimos en un neto importador”, repasó.
Afortunadamente, añadió, para revertir esa tendencia el país dispone de grandes recursos no convencionales. “Me refiero no sólo a los que alberga Vaca Muerta, sino también a los de las formaciones Las Lajas y Mulichinco (también de la cuenca Neuquina), más allá de otras oportunidades existentes en el Golfo San Jorge y las cuencas restantes”, subrayó.
Para graficar esas expectativas, indicó que el mercado nacional produce actualmente 4,4 trillones de pies cúbicos (TFC, según sus siglas en inglés) de petróleo y 29 TFC de gas. “Nuestro potencial no convencional es suficiente para elevar esas cifras a 27 y 802 TFC, respectivamente”, puntualizó. ℗

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