De acuerdo con el economista Martín Redrado

“El químico y el agroquímico figuran entre los sectores con mejores perspectivas”

La elaboración y comercialización de fertilizantes y las innovaciones en biotecnología motorizarán el crecimiento de la industria argentina en los próximos años, según la visión económica de Martín Redrado, quien –más allá de las particularidades que registra cada mercado– vislumbra oportunidades de negocios en toda la región.

Lejos de las promesas altisonantes de campaña, el recientemente electo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hará lo que pueda y no lo que quiera. Así lo cree el economista Martín Redrado, quien ve en el magnate un ejecutor de políticas fiscales y un impulsor de nuevas obras de infraestructura. “Vislumbro una política procrecimiento, en la que industrias vinculadas con la infraestructura y la defensa serán las grandes ganadoras. Sus iniciativas se financiarán con mayor endeudamiento, lo que pondrá una presión sobre la tasa de interés internacional. En un mundo donde se crece poco, esto aumentará el diferencial de tasa, lo que a su vez generará un mayor atractivo sobre el dólar”, proyectó el asesor del Banco Mundial (BM) en la apertura de la 36⁰ Reunión Anual Latinoamericana de Petroquímica.
A su criterio, el mundo del Brexit y de Trump como presidente de Estados Unidos va camino a ser más selectivo en cuanto a los países donde se dirigirán las inversiones y en cuanto a las industrias donde fluirán los capitales. “También debe esperarse una creciente relevancia de China en nuestros mercados. Latinoamérica siempre ha estado a la vera de los precios de las materias primas. Y durante la década del boom de dichos valores, los hacedores de políticas en la región hemos sido demasiado complacientes”, lamentó.
Se hizo mucho, opinó, en términos de reformas fiscales, de bancos centrales más independientes, de cuidado de la tasa de inflación, de la firma de tratados comerciales. “El marco macroeconómico se solidificó, pero no avanzamos en las reformas estructurales para mejorar la productividad y competitividad”, comentó.
Latinoamérica se debe, desde su óptica, una agenda de infraestructura importante. “Brasil y la Argentina son claros ejemplos de esa necesidad. No obstante, la región está mejor parada que nunca para enfrentar lo que viene. El tren de la historia está volviendo a pasar y podemos subirnos a él”, anticipó.

Redrado:
“Latinoamérica no puede tomarse como un conjunto. Cada país expresará sus particularidades y enfrentará sus propios desafíos. Perú y Chile lucen como los mercados menos riesgosos. Pero no hay que esperar un nuevo ‘Efecto Tequila’, esta vez es distinto”

 

Para ello, apuntó, se precisan reformas impositivas y laborales que reduzcan la dependencia del ciclo de los commodities. “Sin dudas se ve un soporte a los precios de las materias primas a través de planes de infraestructura y una mayor demanda norteamericana por la menor presión impositiva. Por supuesto también habrá una mayor tendencia proteccionista que existirá que seguir paso a paso. El gran tema será el mayor costo de financiamiento. Los más dependientes del financiamiento externo serán los países más vulnerables”, auguró.

Nuevo escenario

¿Estamos frente a la posibilidad de una crisis de mercado por una evaporación de la liquidez mundial? A decir de Redrado, la respuesta es no. “Con más incertidumbre, lo que está haciendo la liquidez es aparcarse en instrumentos de menor riesgo y evaluar las características del nuevo mundo para volver a invertir en los mercados emergentes.
Debe esperarse un fortalecimiento del dólar y una suba de la tasa de interés, marcando el fin del dinero barato (o tan barato como en la última década), lo que significará un crecimiento más lento y una mayor selectividad en el ingreso de capitales”, sintetizó.
A su criterio, Estados Unidos se muestra en mejor forma que la Unión Europea (UE) y Japón, mientras que China seguirá siendo un jugador relevante. “Latinoamérica, por su parte, no puede tomarse como un conjunto. Cada país expresará sus particularidades y enfrentará sus propios desafíos. Perú y Chile lucen como los mercados menos riesgosos. Pero no hay que esperar un nuevo ‘Efecto Tequila’, esta vez es distinto”, diferenció.
El futuro se avizora diferente, en su opinión, por lo que no debe buscárselo en el espejo retrovisor, sino en el vidrio delantero. “La región creó una serie de pilares clave para afrontar el nuevo contexto. No tenemos tipos de cambio fijos, sino flexibles, y hemos diversificado nuestros mercados de exportación, además de que tenemos una mayor dinámica comercial con el mundo, nuestros bancos centrales ganaron autonomía y reservas internacionales (lo que nos da mayor resistencia a los movimientos de capitales), los sistemas financieros están más sólidos (no ha cerrado un solo banco desde México hasta Tierra del Fuego desde la crisis de 2008) y las pautas fiscales son otras (muchos países emitieron deuda en moneda local)”, enumeró.
Las naciones con mayor déficit presupuestario y de cuenta corriente, indicó, son las más vulnerables a las subas de la tasa de interés. “Ésa es la primera prueba que habrá que sortear para aumentar la absorción de capitales internacionales”, puntualizó.

Mayor confianza

Otra variable a considerar, según Redrado, es la relación entre el Producto Bruto Interno (PBI) y los términos de intercambio (o sea, los precios de los commodities). “Cuando crece el valor de las materias primas suele subir el PBI de la región, lo que habla de una gran dependencia por no haber llevado adelante una estrategia de diversificación y productividad”, manifestó.
Los países con mayor cantidad de acuerdos de libre comercio (como Chile, Colombia, México y Perú) tienen, en su opinión, mejores posibilidades de integrarse con las distintas cadenas de valor del mundo. “En ese sentido, hay que capacitar cada vez más a nuestros trabajadores para mejorar nuestro posicionamiento”, remarcó.
En México, detalló, se ha visto una devaluación de la moneda. “Por estos días se observa un leve repunte en la tasa de inflación y hay un proceso de consolidación fiscal que es sano. Pero a pesar de la reactivación prevista, las expectativas de crecimiento son modestas”, aseguró.
En Brasil, en tanto, empieza a tener piso la situación crítica, con necesidades de inversión y reformas de competitividad. “Sin embargo, habrá que esperar que no haya ningún nuevo hecho de corrupción que salpique a la actual administración”, subrayó.
La región, acotó, necesita combatir la pobreza, desarrollar el capital humano e impulsar la inversión en energía e infraestructura, con el foco puesto en la actividad química y petroquímica. “El capital será selectivo, pero eso no significa que no habrá nuevos proyectos de inversión. Es por eso que el incremento de la productividad debe ser prioritario, junto con la aplicación de reformas impositivas (para reducir su carga)”, afirmó.
Para completar, señaló que se respiran nuevos aires en la Argentina. “La administración macrista significa una sorpresa agradable para el mundo. Por supuesto que hay grandes retos, ya que estamos saliendo de una recesión importante. Pero sectores como el
químico y el agroquímico figuran entre los que ofrecen mejores perspectivas”, adelantó.
En fertilizantes y biotecnología, sostuvo, las oportunidades abundan. “La economía empieza a rebotar, con un piso de un 1,5% para el año que viene. La tasa de inflación, que esta temporada se situará en 40%, seguirá siendo alta el año que viene (alrededor de un 22%). La inversión en flujos financieros aún es mayor que la directa. Y el proceso de blanqueo significará ganar confianza y repatriar capitales”, sentenció.
La Argentina, en suma, volverá a crecer de la mano del agro. No casualmente la mayor parte de los argentinos piensa que estará mejor en 2017 y confía en el Gobierno”, concluyó Martín Redrado. ©


Ventajas competitivas

Martin Redrado con Francisco Vadone.

En diálogo exclusivo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía, Redrado remarcó que este año la Argentina ha captado más capitales financieros que productivos. “En el nuevo escenario norteamericano, el aumento del gasto público presionará a la suba las tasas de interés, por lo que el gran desafío regional pasará por atraer inversiones productivas en un contexto mucho más selectivo”, señaló.
En esta coyuntura, expuso, correrán con ventaja los países con mejores cuentas públicas y fiscales, sin tanta dependencia externa y con rentabilidad en cada uno de sus sectores. “Es por ello que la Argentina afronta el reto de normalizar su economía, pero también la enorme oportunidad de demostrar su potencial sectorial”, expresó.
Consultado sobre el reposicionamiento del país como observador en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la posibilidad de elevar las calificaciones nacionales en las organizaciones de crédito, ponderó la salida del default en busca de la previsibilidad que tanto necesitan los inversores. “La mejora de nuestra calidad crediticia nos permitirá acceder a financiamiento para traer maquinarias que amplíen nuestra competitividad. Si las inversiones se utilizan para la producción más que para los títulos de valores, estaremos en el camino correcto”, opinó.
Según sus palabras, hoy se está generando “una avenida principal” transitada tanto por el Gobierno como por la oposición. “Las alternancias deben darse por una mejor calidad de las políticas públicas y no por caminar en calles distintas”, simbolizó.
Para finalizar, volvió a referirse con optimismo al futuro de la industria química y petroquímica. “Además de la trayectoria local en el rubro y del potencial de nuestras materias primas, confío en nuestros técnicos e ingenieros. Reuniones como ésta sirven, justamente, para favorecer el intercambio de ideas y experiencias en una Argentina que vuelve a integrarse al mundo”, completó.


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