De acuerdo con Jorge Andri, director comercial de Impsa Wind

“El Plan RenovAr debe darle más participación a la industria local”

El país se encamina a ser el principal mercado para las energías renovables a escala regional, según la visión de Jorge Andri. No obstante, el director comercial de Impsa Wind advierte sobre la necesidad de brindar un mayor espacio a los productores locales. “La participación doméstica en las ofertas del Plan RenovAr fue muy acotada”, señaló.

Edición impresa № 324 | Octubre - Noviembre 2016

Las energías verdes están viviendo un momento promisorio en el país. Así lo cree Jorge Andri, director comercial de Impsa Wind, quien destaca los efectos positivos del nuevo marco normativo sectorial, sin dejar de efectuar algunas críticas. “En líneas generales, quienes somos apasionados por las fuentes energéticas renovables celebramos que se estén abriendo las puertas del sector”, aseveró el directivo.
A su criterio, la Ley 27.191 es fundamental a fin de diversificar la matriz energética nacional gracias a los incentivos fiscales que estipula para optimizar los precios de la energía y a las penas que impone para castigar los incumplimientos. “Se trata de una norma con objetivos sumamente exigentes, sobre todo porque arrancamos de una base muy baja, ya que la participación de las fuentes renovables hasta ahora viene siendo ínfima. Llegar a un 8% de consumo de estas energías para 2018 y alcanzar el 20% para 2020 configura un desafío enorme”, reconoció.
Luego del rotundo éxito de la ronda licitatoria inicial del Plan RenovAr, señaló, la Argentina está en camino de convertirse en el mercado más importante de la región para las energías renovables, en general, y para la generación eólica, en particular. “Es probable que este éxito también se vea reflejado en las tarifas. La gran pregunta es si se trasladará a la industria nacional. A priori no se vislumbra eso”, advirtió.
A su criterio, el Gobierno priorizó la contratación de energía sin considerar tanto la procedencia de los equipos. “La cantidad de megawatts (Mw) ofertados sorprendió a todos, eso es indiscutible y no hay que quitarle méritos. Confío en que las autoridades comprendan que dicho éxito debe complementarse con una mayor participación local. Deben abrir las puertas para ayudar a la industria nacional”, sugirió.

Andri: “La escasa participación local en el Plan RenovAr obedeció a cuestiones de financiamiento, penalidades desmesuradas, un tratamiento arancelario poco preferencial y elevadas cargas impositivas”

 

La participación doméstica en las ofertas, remarcó, fue muy reducida. “Esto sucedió por cuestiones de financiamiento con plazos de amortización inadecuados (a diferencia de lo registrado en Brasil, donde las grandes empresas internacionales se vieron obligadas a instalar fábricas allí), penalidades desmesuradas (dado que por cada 1% de incumplimiento se castiga con un mes de facturación), un tratamiento arancelario poco preferencial (puesto que la importación se ve privilegiada) y elevadas cargas impositivas”, enumeró.
En su opinión, se necesitan líneas de crédito más apropiadas y fórmulas polinómicas para la adjudicación (tal como las que aplican muchas naciones del mundo). “La industria eólica nacional es la asignatura pendiente del Plan RenovAr”, resumió.

Efecto multiplicador

A decir de Andri, no puede omitirse el efecto multiplicador de la actividad eólica en la economía. “Tengamos en cuenta que por cada Mw que se produce en el país, el fisco argentino recibe aproximadamente u$s 200.000 más que cuando se importan equipos”, estimó.
Impulsar la industria nacional, acotó, ayudará al principal objetivo del Gobierno. “Me refiero a su promesa de alcanzar la pobreza cero”, precisó.
Según sus palabras, unas 71 industrias de bienes de capital conformaron un Clúster Eólico que fabrica prácticamente la totalidad de los componentes que requiere el equipamiento del sector. “La industria local podría dar trabajo calificado a 8.000 empleados directos y 20.000 indirectos”, proyectó.
En cuanto a su capacidad de producción, la situó en 150 aerogeneradores anuales, lo que equivale a alrededor de 300 Mw por año. “Salvo algunos componentes menores,
todo el equipamiento puede producirse en el país”, insistió.
El segmento, agregó, cuenta con patentes en mercados reconocidos, como el de Japón, que significó un hito para la producción local. “Asimismo, nuestro precio es competitivo, a pesar de las altas cargas impositivas y los costos internos”, aseguró.

Desarrollos específicos

De acuerdo con Andri, Impsa es la única empresa argentina que dispone de tecnología propia no sólo para desempeñarse en el rubro eólico, sino también en el hidroeléctrico. “Nuestras máquinas fueron específicamente desarrolladas pensando en los vientos de Latinoamérica”, comentó.

Andri: “En el país hay un Clúster Eólico que fabrica prácticamente la totalidad de los componentes que requiere el equipamiento del sector. La industria local podría dar trabajo calificado a 8.000 empleados directos y 20.000 indirectos”

 

El generador eléctrico “Unipower”, detalló, es de tipo síncrono multipolo con imanes permanentes. “Ofrecemos, también, obra eléctrica y civil, entre otras soluciones de vital importancia para el sector”, sostuvo.
Localizada en la provincia de Mendoza, la fábrica de aerogeneradores de Impsa ocupa unos 20.000 metros cuadrados (m²) cubiertos dentro de un predio de 28 hectáreas (Has). “Nuestros diseños están certificados por uno de los institutos más reconocidos del mundo (TÜV)”, indicó el directivo.
Para finalizar, se refirió a la buena reputación de las capacidades operativas de la empresa en distintos puntos de la región. “Tenemos una gran experiencia a escala regional en materia de montaje, operación y mantenimiento”, concluyó. ©

 

 

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