El país gana presencia en el mercado nuclear internacional

Lidera el desarrollo tecnológico del segmento en Latinoamérica

Con la puesta en marcha de la construcción de la CAREM-25, el primer reactor de potencia nacional, y la flamante designación para presidir el “Grupo de Países Proveedores Nucleares”, la Argentina se posiciona como el principal referente del sector a nivel regional.

A metros de las centrales nucleoeléctricas Atucha I y II, en la localidad bonaerense de Lima, acaba de ponerse en marcha la construcción estructural de la obra civil de la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM-25), el primer reactor de potencia que será diseñado y construido íntegramente a nivel local. El anuncio se dio a conocer días después de que la Argentina fuera elegida para presidir por dos años el “Grupo de Países Proveedores Nucleares”, entidad que reúne a los 48 mercados más avanzados en materia de aplicaciones nucleares en todo el mundo.
Así, la nación consolida su estatus como referente regional del segmento y logra ubicarse en una posición de privilegio dentro del negocio global de las centrales de baja potencia, al poder cubrir una amplia gama de necesidades propias de naciones en vías de desarrollo.
La CAREM-25 un reactor de pequeña envergadura, cuyas tareas de construcción, operación y mantenimiento resultan más simples que las de sus antecesores. A diferencia de otros diseños orientados a la generación de potencias eléctricas superiores a los 600 ó 700 megawatts (Mw), esta unidad apunta al nicho específico de los 25 Mw, volumen suficiente como para abastecer de energía a una población de hasta 100.000 personas. “Es un modelo muy versátil, ya que también ofrece prestaciones específicas, como el suministro eléctrico a polos industriales con alto consumo de energía en zonas alejadas, la desalinización del agua y la provisión de vapor, entre otras opciones. Asimismo, con ciertas modificaciones de ingeniería su potencia inicial puede ampliarse hasta los 300 Mw”, explicó a este medio un técnico de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Para el ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, el nuevo hito sigue el camino de la terminación de Atucha II, actualmente finalizando el proceso de arranque, y de la próxima extensión por 30 años de vida de Embalse. “Estas obras son posibles en el marco del modelo de crecimiento con inclusión social que llevamos adelante desde 2003”, resaltó.
Por su parte, la titular de la CNEA, Norma Boero, afirmó que la reactivación del emprendimiento –originalmente pensado en 1983– debería ser motivo de orgullo no sólo para el sector nuclear, sino también para todos los argentinos. “Si bien existen otros proyectos de reactores similares, éste es el primero que empieza a construirse en el mundo”, precisó.

Más seguridad

Para la construcción de la CAREM-25 –incluyendo la infraestructura que implicará su desarrollo en los centros atómicos Bariloche, Constituyentes y Ezeiza, el predio de Lima y la sede central de la CNEA–, el Estado invertirá un total de $ 3.500 millones. Recién se está llevando a cabo el paso número uno de los trabajos; es decir, el hormigonado del primer edificio del proyecto.
Concluidas las obras civiles, que demandarán unos 24 meses, será el turno de emprender el montaje electromecánico, tarea que tomará un año de esfuerzos. Recién entonces comenzarán las pruebas sin combustible nuclear (operacionales, de mantenimiento y de entrenamiento), y luego las primeras cargas de combustible. La puesta en marcha oficial del reactor está prevista para el año 2018.
Una importante particularidad de la CAREM-25 radica en sus sistemas pasivos de seguridad, que para accionarse dependen de las leyes básicas de la física (como la gravedad) y no de procesos activos que requieren alimentación y mantenimiento adicionales. Por otro lado, la integración de todo el circuito primario, parte del circuito secundario y los mecanismos de control en un solo recipiente de presión autopresurizado evita el uso de bombas y otros dispositivos externos, disminuye la cantidad y tamaño de cañerías del sistema y reduce la posibilidad de ocurrencia de incidentes como la pérdida de refrigerante.

Reconocimiento mundial

Pocos días antes del lanzamiento oficial de la construcción de la CAREM-25, el embajador argentino en Austria y representante permanente ante los organismos internacionales en Viena, Rafael Grossi, fue designado para presidir el denominado “Grupo de Países Proveedores Nucleares” durante 2014 y 2015. La entidad, conformada por las 48 naciones más avanzadas en la materia, tiene como metas centrales contribuir a la no proliferación de armas atómicas y promover las exportaciones de tecnología nuclear con fines pacíficos.
A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto calificó la designación como “un reconocimiento a la lograda combinación de dos elementos distintivos de nuestro país: las impecables credenciales en términos de no proliferación y la pertenencia al reducido grupo de exportadores nucleares globales”. La Argentina asumirá formalmente la presidencia a mediados de año, cuando se celebre el plenario anual del grupo, que será inaugurado por el canciller Héctor Timerman en el Palacio San Martín, en Buenos Aires. ℗

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