Ante los menores ingresos por exportaciones en la región

El FMI calcula el impacto del petróleo barato en Medio Oriente

Los países de la principal región productora de crudo dejaron de percibir u$s 390.000 millones durante 2015. Para esta temporada, en tanto, esa cifra rondará los u$s 150.000 millones. En este contexto, Arabia Saudita debió relanzar su política económica y volvió a emitir deuda después de 25 años.

Ante la baja cotización del barril de petróleo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) calculó que las naciones productoras de Medio Oriente dejaron de ganar u$s 390.000 millones a lo largo de 2015.
Para compararla con valores de la economía latinoamericana, esa cifra es apenas inferior al Producto Bruto Interno (PBI) nominal de la Argentina (calculado en u$s 488.000 millones). Supera, de hecho, el PBI de naciones como Colombia (u$s 380.000 millones), Venezuela (u$s 373.000 millones) o Chile (u$s 277.000 millones).
Según las proyecciones del FMI, para esta temporada la pérdida de países como Arabia Saudita o Kuwait será, en su conjunto, menor que la sufrida el año pasado. No obstante, estará lejos de resultar insignificante, ya que oscilará en torno a los u$s 150.000 millones (bastante más que el PBI de Ecuador, situado en u$s 95.000 millones).
El informe indica que el declive de los ingresos provenientes de las exportaciones de petróleo es consecuencia directa del desplome de los precios del crudo desde cerca de u$s 115 por barril (a mediados de 2014) hasta menos de u$s 30 (a principios de 2015). “La pérdida de estos ingresos potenciales ejerce una enorme presión sobre las economías de los principales exportadores de crudo, que registraron déficits presupuestarios masivos”, señaló la entidad, que originalmente pensaba que el retroceso sería de u$s 360.000 millones (o sea, u$s 30.000 millones menos que el verificado).
A criterio de Masood Ahmed, director del Departamento de Medio Oriente y Asia Central del FMI, el segundo ajuste de un proceso para alcanzar un equilibrio presupuestario se verá en el transcurso de este año. “Y probablemente se necesitarán otras cuatro o cinco temporadas de acción tanto en el gasto como en los ingresos antes de alcanzar una situación fiscal cómoda para muchos países de la región”, advirtió.

Distintas realidades

El FMI prevé que, después de expandirse un 2% en 2015, las economías de los países exportadores de crudo de Medio Oriente crecerán un 3% este año. De todos modos, el repunte obedecerá, principalmente, a la mejora de las perspectivas para Irak, que ha incrementado de manera sustancial su producción de petróleo, y para Irán, que se verá beneficiado con el levantamiento gradual de distintas sanciones.
Para naciones como Arabia o Kuwait, en cambio, se espera que la actividad económica se ralentice más, en sintonía con los recortes de gastos implementados por sus respectivas autoridades en pos de controlar sus crecientes déficits presupuestarios.
Por otro lado, durante los próximos cinco años los grandes exportadores de petróleo de Medio Oriente incorporarán, según el FMI, unos 10 millones de jóvenes a su población activa. Dicho escenario, por supuesto, podría traer aparejadas algunas complicaciones de consideración. “El actual ritmo de creación de empleo parece insuficiente para absorber los nuevos ingresos al mercado laboral”, alertó Ahmed.
En ese sentido, el directivo vaticinó que los niveles de desocupación se elevarán inevitablemente. “El promedio de desempleo juvenil podría alcanzar un 20% en la región”, puntualizó.

En problemas

A la hora de ejemplificar el mal momento económico que padece Arabia Saudita, debe destacarse el inminente lanzamiento de su primera emisión de bonos en 25 años por unos u$s 10.000 millones. La nación presenta actualmente un déficit ascendente que ya equivale a un 19% del PBI.
La iniciativa se propone reducir la presión que existe sobre los bancos locales, que en los últimos años apoyaron a las empresas relacionadas con el Estado mediante la compra de bonos nacionales. Vale recordar que la última emisión de Arabia Saudita databa de un tumultuoso 1991, cuando –inmediatamente después de la invasión iraquí a Kuwait– decidió colocar deuda por u$s 1.000 millones.
En paralelo, el reino aprobó un programa orientado a impulsar una transformación económica a largo plazo en aras de reducir su dependencia del petróleo. Denominado “Visión Saudita 2030”, el plan será aplicado por un Consejo Económico (dirigido por el príncipe Mohammed bin Salman, futuro heredero del rey Salmán bin Abdulaziz) que se encargará de supervisar los distintos pasos a seguir.
Entre las modificaciones planteadas, figura la transformación en un holding con filiales que coticen en Bolsa de Saudi Arabian Oil, la compañía energética más grande del planeta. ©


El corazón del mercado petrolero

Aunque la designación “Medio Oriente” posee un alcance variable e impreciso, mayormente se la utiliza para aludir a un área estratégica situada al sudoeste de Asia, que incluye países como Arabia Saudita, Bahrein, El Líbano, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Irak, Irán, Israel, Jordania, Kuwait, Libia, Omán, Palestina, Qatar, Siria, Sudán, Yemen y Turquía, entre otros.
Eminentemente petrolera, la región tiene su núcleo geopolítico en el Golfo Pérsico, que comparten Arabia Saudita, EAU, Irak, Irán, Qatar y Kuwait, entre otras naciones. Con una superficie de 233.000 kilómetros cuadrados (km²), la zona alberga más de la mitad de las reservas convencionales de crudo identificadas a nivel global.


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