Diseñan la primera batería argentina de litio para impulsar vehículos eléctricos

Un trabajo mancomunado de la UNLP, la UNC y la CNEA  para aprovechar el boom del mineral

Investigadores locales reemplazaron las baterías de plomo ácido convencionales por unidades de ion-litio en una motocicleta eléctrica. El vehículo, que recién se encuentra en una etapa experimental, es capaz de alcanzar una autonomía de 60 kilómetros y recargarse a través de cualquier tomacorriente en cuatro horas.

Un equipo de trabajo conformado por investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) se encuentra diseñando la primera batería de litio nacional que servirá para impulsar vehículos eléctricos. Según los expertos, la innovación tiene el potencial suficiente como para revolucionar la industria automovilística en un futuro cercano.

En el marco de esta iniciativa, el Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP ya ensambló la primera motocicleta con baterías de ion-litio producidas en la Argentina. Arnaldo Visintin, uno de los principales responsables del proyecto, explicó que el componente fue desarrollado sobre un rodado de fabricación china. “Adquirimos una motocicleta, le extrajimos las baterías de plomo ácido que tenía y se las reemplazamos por una batería que ensamblamos nosotros mismos”, sintetiza el especialista en diálogo con este medio.

Según sus palabras, una batería es un conjunto de celdas que están formadas por electrodos, separadores y materiales conductores de almacenamiento eléctrico. “Para armar una de ellas, destinada a una moto o a un auto, se deben conectar apropiadamente las celdas y lograr que todo funcione bien, lo cual no resulta nada simple, pero lo conseguimos”, explica.

La moto eléctrica modificada –que puede alcanzar una velocidad de 60 kilómetros por hora– posee una autonomía de 60 kilómetros. Al agotar ese plazo puede ser recargada al enchufarse a un tomacorriente de 220 voltios. “Se necesitan apenas cuatro horas para una carga rápida y ocho para una carga lenta. De ese modo, en promedio el gasto en energía de un motociclista rondaría los 300 pesos por año”, puntualiza Visintin.

Próximo paso

La batería diseñada por los científicos de la UNLP, la UNC y la CNEA dispone de 60 celdas de litio. Su peso (12 kilogramos) representa una cuarta parte del que tienen las de plomo. Además, almacena más energía en un menor volumen y acepta una mayor cantidad de ciclos de recarga, por lo que dura cinco veces más que las tradicionales.

Pero el desarrollo definitivo de la moto eléctrica representará apenas la primera instancia de un proyecto más amplio. “Una vez que esté totalmente lista, el próximo paso será construir un auto eléctrico con baterías de litio, tarea que tendrá lugar en los laboratorios de la Unidad de Investigación y Desarrollo del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP”, anticipa Visintin.

La tercera fase de la iniciativa, en tanto, se vinculará con la creación de un sistema de control de baterías. “Las mismas son utilizadas en diferentes aplicaciones, tales como dispositivos electrónicos de baja potencia, vehículos eléctricos y vehículos híbridos, por lo que cada una de ellas está sujeta a procesos de carga y descarga diferentes. En ese sentido, para sostener un funcionamiento adecuado que mantenga una vida útil prolongada será necesario contar con información del estado de la batería en tiempo real”, apunta. Y, en una última etapa, adelanta, la idea es producir comercialmente las celdas de las baterías de litio. “Queremos conocer la química para la composición óptima y desarrollar los materiales necesarios para fabricar una batería de litio, algo que no existe ni en el país ni en Latinoamérica”, se ilusiona.

Planes ambiciosos

Si no se producen grandes inconvenientes, la primera partida de baterías de litio estará lista en octubre. Si bien en un principio se fabricarán con pastas compradas, para 2013 se producirá este insumo en la Argentina. Para 2014, por su parte, se proyecta la construcción de una planta de purificación de litio.

La central, cuyo financiamiento será mixto (contará con el aporte del Estado y de capitales privados), tendrá un costo de entre 200 y 300 millones de dólares. Aunque aún no se determinó formalmente cuál será su ubicación, se da por descontado que tendrá lugar en Catamarca, Jujuy o Salta; es decir, en alguna de las tres provincias que albergan yacimientos de litio de importancia.

Abundancia de reservas

De los 10 millones de toneladas métricas (Tnm) de litio que existen en todo el planeta, alrededor de 9 millones se encuentran en Latinoamérica. Y, de ese subtotal, cerca de 8,5 millones de Tnm se reparten en apenas tres países: la Argentina, Bolivia y Chile.

Es tan marcada la supremacía de ese trío de estados en cuanto a la posesión de reservas del mineral, que perfectamente podrían conformar una entidad equivalente a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) dentro de este rubro. Así lo cree Rodolfo Tecchi, secretario de Gestión Ambiental de Jujuy y director de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

“Una OPEP del litio serviría para incidir en la regulación de los precios internacionales de esta materia prima, de creciente importancia en la acumulación de energía y en la fabricación de baterías de teléfonos móviles y computadoras”, afirmó el funcionario en diálogo con este medio.

A su criterio, la iniciativa podría concretarse en el mediano plazo, cuando la Argentina, Bolivia y Chile avancen hacia la producción plena y estén en condiciones de manejar el negocio a escala global. “De no mediar mayores inconvenientes en un futuro cercano se podrán implementar mecanismos de control de la oferta de carbonato de litio a fin de evitar distorsiones por sobreproducción que impliquen bajas en el precio del insumo”, explicó. ℗

Compartir