Informe de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía

Decae la exploración de gas en Bolivia

El año pasado sólo se completaron 10 pozos exploratorios en el vecino país, de los cuales siete fueron infructuosos. La producción gasífera boliviana es clave para el abastecimiento energético de la Argentina.

La Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) difundió cifras preocupantes sobre la realidad hidrocarburífera del país del Altiplano. El dato más llamativo tiene que ver con la caída de la actividad exploratoria, lo que a su vez pone en duda el crecimiento de la producción en el corto y mediano plazo. No se trata de un tema menor para el abastecimiento energético de la Argentina, que hasta el desarrollo a gran escala del shale gas de Vaca Muerta dependerá en una alta proporción de las importaciones de gas natural boliviano. El año pasado, indicó la CBHE, Bolivia iba a ser sede de 16 perforaciones con fines prospectivos, pero únicamente se ejecutaron 14. De ese total, para peor, apenas se completaron 10 pozos. Y tan sólo tres arrojaron resultados positivos. “El índice de éxito de un 30% no habla de impericia local, sino que está a tono con los parámetros mundiales. No obstante, últimamente se observa que la actividad exploratoria está quedando en un segundo plano”, advirtió Claudia Cronembold, titular de la CBHE. Entre los pozos fructíferos figura “Curiche X1007D”, ubicado en Santa Cruz y operado por Pluspetrol, firma que desde 2014 aporta al mercado boliviano un caudal promedio de 5,6 millones de pies cúbicos diarios de gas. De todos modos, el segmento se encuentra claramente hegemonizado por Yacimien-tos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), cuya participación en las inversiones oscila en torno a un 82%, frente al 18% que suman las operadoras privadas. “El liderazgo está en manos de la empresa estatal, que posee derechos sobre todas las áreas. También contamos con compañías de servicios que tienen como cliente a YPFB y que estructuran sus planes en función de los acuerdos que logran con dicha organización, con los contratistas y con las comunidades”, aseguró la ejecutiva. El sistema, acotó, es –en definitiva– bastante complejo. “Hay muchos actores que cada vez están más tensionados”, describió. Para esta temporada, YPFB proyectó inversiones por u$s 1.530 millones que representarán un 81,6% del total sectorial a nivel nacional. Las firmas privadas, por su parte, desembolsarán unos u$s 344,3 millones; es decir, el 18,4% restante.

Entre los pozos fructíferos figura “Curiche X1007D”, ubicado en Santa Cruz y operado por Pluspetrol, firma que desde 2014 aporta al mercado boliviano un caudal promedio de 5,6 millones de pies cúbicos diarios de gas.

Complejidad logística

La CBHE calcula hoy que la perforación exploratoria en Bolivia tiene un costo de entre u$s 80 millones y u$s 120 millones. “La complejidad logística es importante. Una gran parte de los pozos se localiza en el sur del país, que tiene bastantes serranías, lo que incrementa los costos y las dificultades técnicas”, sostuvo Cronembold. Según sus palabras, en ese marco deben mejorarse diversos aspectos vinculados con el accionar de las empresas. “Hay mucho por hacer en materia de litigios, boletas de garantías y sistemas de pago”, detalló la presidenta de la entidad. Desde que se perfora hasta que el pozo eventualmente ingresa a la etapa de producción, acotó, transcurre un promedio de ocho años. “Por eso son tan importantes las inversiones en exploración que se hacen hoy para garantizar el sostenimiento de la producción venidera”, completó.

El año pasado Bolivia iba a ser sede de 16 perforaciones con fines prospectivos, pero únicamente se ejecutaron 14. De ese total, para peor, apenas se completaron 10 pozos. Y tan sólo tres arrojaron resultados positivos.

 

Menos importaciones

Desde un punto de vista monetario, las compras de gas proveniente de Bolivia se redujeron a menos de la mitad en 2016. Mientras que durante 2015 la Argentina había importado el recurso por u$s 2.145 millones, el año pasado lo hizo por sólo u$s 1.023 millones, según informó la estatal Enarsa. Las compras resultaron levemente inferiores en términos volumétricos (5.750 millones de metros cúbicos –m∂– contra los 5.970 millones de 2015), por lo que la disminución en el monto erogado tuvo más que ver con el abaratamiento del recurso, atado a la depreciación internacional del barril de crudo. Debe recordarse, además, que entre el 14 de mayo y el 26 de agosto Bolivia incumplió el promedio de entrega de 19,6 millones de m∂ diarios, motivo por el cual el Ministerio de Energía habilitó las compras de gas a Chile. Según la cartera que conduce Juan José Aranguren, en julio de 2016 –un mes crítico para el consumo invernal argentino– la nación del Altiplano despachó 72 millones de m∂ menos que los comprometidos. En ese marco, la temporada pasada el Gobierno totalizó compras al mercado chileno por unos 350 millones de m³.©

Para esta temporada, YPFB proyectó inversiones por u$s 1.530 millones que representarán un 81,6% del total sectorial a nivel nacional.

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