De Zavaleta: “La demanda que exceda la producción local será satisfecha con importaciones”

Entrevista con el presidente del Instituto Petroquímico Argentino (IPA)

El directivo indicó que si bien la mayoría de las empresas del sector tiene en carpeta planes de ampliación, su implementación es complicada por la falta de materias primas, fundamentalmente gas. Además, afirmó que la demanda crece al ritmo del PIB, y advirtió que las productoras locales no tienen capacidad para abastecer la expansión del consumo en el corto plazo.

La industria petroquímica de la Argentina supo encabezar el desarrollo del sector a nivel industrial. Con una buena oferta de gas natural, grandes compañías como Dow, Solvay Indupa y Profertil, entre otras, lideraron la expansión de la producción de poliolefinas a partir del procesamiento de hidrocarburos. Sin embargo, entrado ya en la segunda década del siglo XXI, el sector atraviesa por un período de transición: de ser uno de los principales exportadores del país en otros tiempos históricos, hoy vislumbra en el corto plazo la importación de petroquímicos para paliar la demanda interna.

“La industria petroquímica trabaja, en promedio, a altas tasas operativas, lo que le permite suministrar la demanda interna y tener saldos exportables”, indicó Jorge De Zavaleta, presidente del Instituto Petroquímico Argentino (IPA). “Sin embargo, toda demanda que exceda la producción local será satisfecha a través de importaciones”, advirtió en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas & Química.

El gran inconveniente para el sector es la escasez de materias primas, sobre todo durante el invierno. Este año, la llegada del frío –que tiene como correlato la suba del consumo residencial de gas– provocó la baja de la actividad petroquímica en el polo de Bahía Blanca, el mayor bunker de la industria.

“Los primeros cinco meses mostraron un muy buen nivel de producción, pero con la llegada de los primeros fríos comenzó la restricción de suministro de gas natural al sector, con un  moderado impacto en las industrias que usan el gas natural como combustible, pero  mayor para aquéllas en las cuales el fluido es materia prima”, precisó De Zavaleta.

¿Cómo caracteriza el actual momento por el que atraviesa la industria petroquímica argentina y la regional?

En el primer caso, el sector trabaja, en promedio, a altas tasas operativas, lo que le permite suministrar la demanda interna y tener saldos exportables. Con respecto al año 2011, los primeros cinco meses mostraron un muy buen nivel de producción, pero con la llegada del frío comenzó la restricción de suministro de gas al sector, con un  moderado impacto en las empresas que usan el fluido como combustible, pero mayor para las que lo utilizan como materia prima.

La demanda interna de petroquímicos crece siguiendo el desarrollo del PIB del país.

En cuanto a la situación regional, presenta un panorama favorable dado el incremento del producto a nivel internacional. Sin embargo, salvo en Brasil, en los demás países donde se anunciaron emprendimientos petroquímicos (Perú, Venezuela y en menor medida Colombia y Bolivia) los mismos registran atrasos considerables y ciertas dudas en cuanto a su posible concreción.

¿Cuáles son los próximos desafíos que tiene el sector a nivel nacional? 

El mayor es incrementar la oferta de materias primas, además de reducir el impacto de las restricciones al suministro de gas natural, principalmente en invierno. Dado que no se vislumbra una solución a este desafío en el corto y presumiblemente el mediano plazo toda demanda que exceda la producción local será satisfecha a través de importaciones.

Con respecto al suministro de gas en invierno, se espera que la situación mejore con la instalación de una tercera unidad regasificadora (anunciada por las autoridades) en la zona de Bahía Blanca, así como también una mayor oferta de Gas Plus a las industrias. Sin embargo, la continua declinación de la producción de Neuquén y del NOA pone una alerta amarilla a esa alternativa.

En lo que a la coyuntura local se refiere, las principales preocupaciones de los directivos de la industria se relacionan con el problema energético y los conflictos sindicales en algunas de las regiones donde los polos petroquímicos están operando.

¿Cuáles son las principales preocupaciones en relación con el escenario internacional?

La debilidad de las economías norteamericana y europea y una posible desaceleración del crecimiento en China, que podrían llevar a una situación en que la oferta de productos petroquímicos supere a la demanda.

La industria ha sido tradicionalmente cíclica y por lo tanto la caída de la demanda impactará en los precios y como consecuencia en la rentabilidad del sector.

Frente al incremento de la demanda local de derivados petroquímicos, ¿evalúa alguna empresa ampliar la capacidad instalada de sus plantas?

Varias petroquímicas locales están preparadas para ampliar su capacidad a fin de acompañar la creciente demanda de sus productos. El principal inconveniente que hace demorar la toma de decisiones es la incertidumbre de contar con las materias primas necesarias y el respaldo energético para procesarlas.

¿Qué alternativas barajan las empresas para enfrentar el escenario energético, signado por la escasez de la oferta de gas y de electricidad?

Varias de las empresas están tratando de cambiar sus contratos de compra firme de gas y electricidad a Gas y Energía Plus. Sin embargo, la oferta de esos energéticos no es suficiente para atender el consumo de toda la industria.

Con respecto al acceso de nuevas  materias primas, se necesitan ampliaciones en refinación y mayor oferta de gas natural. Una alternativa interesante a considerar es investigar en el sector de energías renovables para cubrir alguna demanda de productos petroquímicos ‘verdes’. Sin embargo, esa ruta necesita tiempo, investigación e inversión. Algunas compañías del sector están dando los primeros pasos en esas tecnologías. Pero, más allá de eso, en el mediano plazo cualquier demanda extra que supere la producción actual tendrá que ser satisfecha por importaciones.

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