Construyen en Brasil la mayor central eléctrica a motores del planeta

La usina de 380 MW estará operativa en el primer trimestre de 2012

Petrobras y CIBE Participação instalarán una usina de motores eléctricos de 380 MW en el distrito industrial de Suape, al noroeste de Brasil. Será la mayor planta de ese tipo a nivel mundial. Su desarrollo, realizado juntamente con la empresa finlandesa Wärtsilä, demandará más de 200 millones de euros.

El mercado mundial de generación eléctrica atraviesa desde hace algunos años un cambio tecnológico sustancial. Con un fuerte impulso desde los ‘60, las turbinas equiparon la gran mayoría de las centrales térmicas construidas hasta 2000. Sin embargo, en esta década los motores de generación comenzaron a ganar mercado a partir de importantes adelantos tecnológicos que le permitieron optimizar su rendimiento y su eficiencia energética.

Prueba de ello es el proyecto que acaba de emprender la brasileña Petrobras, una de las principales petroleras de América latina, para instalar la mayor central eléctrica equipada con motores del planeta. La usina tendrá una potencia de 380 megawatts (MW), estará ubicada en el distrito industrial de Suape, en la provincia de Pernambuco, al noroeste de Brasil, y su puesta en funcionamiento, prevista para 2012, demandará más de 200 millones de euros de inversión.

La principal ventaja de los motores es que pueden operar tanto con gas natural como con combustibles líquidos (gasoil y fuel oil) y también con biocombustibles prácticamente sin mermas en su eficiencia. Las turbinas, en cambio, reducen mucho su rendimiento cuando deben operar con carburantes líquidos.

Petrobras se asoció con CIBE Participação para crear Energética Suape II, que será la encargada del proyecto. La compañía firmó un acuerdo con la finlandesa Wärtsilä, que proveerá los motores y construirá la planta.

“La alta eficiencia de los motores Wärtsilä, junto con la habilidad de la compañía para brindar una solución energética total, incluidos el mantenimiento y la operación, en caso de ser requeridos, fueron los factores claves en nuestra decisión de elegir a la empresa como proveedora”, explicó Wilson Brasil, presidente de Energética Suape II.

Características

La central tendrá grupos electrógenos operados con combustible pesado. La corriente alimentará a la red nacional de energía eléctrica para complementar la oferta hidroeléctrica, la principal fuente energética del país, muy dependiente de variaciones estacionales.

La hidrogeneración representa más del 90% de la producción eléctrica de Brasil, frente a lo cual la central construida por Energética Suape II buscará brindar una rápida respuesta a las necesidades cambiantes de la carga de la red de energía eléctrica.

La solución flexible de Wärtsilä está diseñada específicamente para ese tipo de aplicación. De hecho, está construyendo un total de 22 centrales energéticas en el gigante del Mercosur por más de 2.594 MW.

Innovación

En la Argentina la mayoría de las centrales eléctricas está equipada con turbinas a gas. Sin embargo, la decreciente producción local del fluido, que en el año cayó un 4%, incentiva la instalación de máquinas más flexibles capaces de operar con diferentes combustibles.

En ese sentido, un estudio de Lars Erik Schoring, director de Power Project Development de Wärtsilä, demuestra que a partir de la innovación registrada en los últimos años los motores se convirtieron en la mejor opción para producir energía en determinados contextos.

A su entender, la clave a la hora de elegir una tecnología de generación es el costo del ciclo de vida (CCV) del proyecto, algo que muchas compañías parecen haber pasado por alto. El CCV incorpora todos los costos asociados a las adquisiciones y a la propiedad del activo durante toda su vida útil.

Erik Schoring realizó un estudio comparativo entre las turbinas y los motores sobre la base de una central de 100 MW que consume gas natural y requiere una inversión total de 65 millones de euros.

Para el especialista, el costo de inversión inicial suele ser el más simple de cuantificar, pero no es el último ni el mayor componente del CCV total. Hay otras variables que también tienen una importancia fundamental, como la eficiencia (relacionada al heat rate/rendimiento) de la usina, su estabilidad frente a despachos parciales de la planta, las condiciones ambientales, el factor de desgaste y la reducción de la capacidad normal durante el ciclo de vida, así como también los costos de operación y mantenimiento, la flexibilidad de combustibles, la disponibilidad y la confiabilidad.

Ventajas

Erik Schoring señala que los motores aventajan a las turbinas en performance frente a las temperaturas y altitudes. “Si incluimos el impacto en una locación de 35°C de temperatura a 500 metros de altitud el costo del combustible de una central con turbinas a ciclo combinado se incrementará en aproximadamente un 15%, en tanto que la usina de motores Wärtsilä no reduce su capacidad normal en absoluto hasta en temperaturas ambientes de 35°C y 2.500 metros de altitud”, detalla.

Además, agrega que en la central con turbina a gas el paso del tiempo tiene un gran impacto tanto en la capacidad de despacho (output) como en el heat rate. En cambio, la usina con motores a gas no sufre desgaste en el output y sólo sufre un 0,5% de incremento en el heat rate entre overhauls. Si adicionamos el impacto total de la pérdida de rendimiento, desgaste y carga parcial/despacho la eficiencia de un ciclo combinado a turbinas podría disminuir del 55 al 45 por ciento.

“Se trata de un porcentaje importante comparado con un motor a gas, que posee un 0,5% de desgaste y una eficiencia en carga parcial virtualmente invariable respecto a cargas muy bajas”, explica el especialista.

La incertidumbre que presenta a futuro el mercado energético -añade- obliga a elegir una solución que sea flexible y mantenga la eficiencia en diferentes condiciones ambientales. “Las centrales de energía a gas de Wärtsilä cumplen esas condiciones, dado que pueden ser operables eficientemente en diferentes entornos”, concluye.

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