Construirán una nueva planta de bioetanol en Chaco

En la ciudad de Puerto Vilelas, a 10 kilómetros de Resistencia

Azúcares Mediterráneos invertirá casi u$s 50 millones en la iniciativa. En función de su ubicación estratégica, el complejo se complementará con una planta de abastecimiento de YPF mediante la cual la petrolera distribuirá el combustible a todo el norte argentino.

Alterada por los vaivenes impositivos y las demandas al Estado de una mayor proporción de corte con la nafta y el gasoil, la industria nacional de los biocombustibles tiene por estos días un gran motivo para celebrar: el lanzamiento de una nueva planta de bioetanol de maíz en la provincia de Chaco.
El emprendimiento, que recibirá el respaldo financiero del Fondo para el Desarrollo Económico Argentino (Fondear), será llevado a cabo por la firma Azúcares Mediterráneos, fruto de la unión de dos empresas de capitales 100% nacionales: el Grupo Dulcor (que controla Dulces Dulcor, Panificados La Veneziana y Aceitunas Vanoli, entre otras marcas) y la centenaria compañía Porta Hermanos (dueña de Alcoholes Porta y responsable de un 60% del alcohol que se obtiene en la Argentina).
De acuerdo con el ministro chaqueño de Industria, Empleo y Trabajo, Sebastián Lifton, el complejo tendrá una capacidad de procesamiento de hasta 180 millones de toneladas (Tn) anuales de maíz, y permitirá la elaboración de alrededor de 100 millones de litros de bioetanol por año. “Este anuncio, que rompe con el viejo paradigma de que no puede avanzarse en la industrialización del norte argentino, es fruto de un extenso período de trabajo que se vio sumamente fortalecido durante la gestión de Jorge Capitanich como jefe de Gabinete de la Nación”, subrayó el funcionario, quien añadió que la obra promoverá la creación de un centenar de puestos de empleo directos e indirectos.
A su criterio, el proyecto es viable en virtud de una suma de ventajas disponibles. “Algunas de ellas se vinculan con la logística portuaria y ferroviaria integrada, la reducción de los costos de transporte, el aporte de las universidades en materia de recursos humanos calificados y los esfuerzos complementarios asociados a subproductos cárnicos”, enumeró Lifton.

Ubicación estratégica

El proyecto, cuya construcción implicará una inversión inicial de u$s 47 millones, tendrá como sede un predio de 18 hectáreas (Has) que era propiedad de la ex siderúrgica Tamet, emplazado en Puerto Vilelas, una ciudad situada sobre la margen derecha del riacho Barranqueras (brazo del río Paraná), que se localiza a sólo 10 kilómetros de Resistencia.
No casualmente el sitio elegido se encuentra en inmediaciones de una planta de abastecimiento de YPF que la petrolera de bandera nacional aprovechará para distribuir el combustible alternativo en todo el norte del país. De ese modo, la instalación contribuirá con el crecimiento de la región, además de brindar apoyo a la cadena cárnica de la zona, a la que destinará la burlanda excedente para la alimentación del ganado.
El bioetanol será producido íntegramente con maíz originado en campos chaqueños. Debe considerarse, en ese sentido, que actualmente Chaco produce unas 300.000 Tn por campaña.
En palabras de Capitanich, la propuesta constituye “un sueño a punto de hacerse realidad”, cuya materialización tendrá “un tremendo impacto dinamizador” sobre la economía provincial. “Agregará valor en origen, fomentará la integración positiva de distintos sectores productivos e impulsará la creación de empleo privado formal y calificado, entre otros beneficios”, destacó.

Enorme potencial

En condiciones técnicas de elevar la mezcla del recurso en los surtidores, la industria nacional del bioetanol puede ofrecerle al país un millonario ahorro en materia de importaciones de combustibles fósiles.
De acuerdo con la Asociación del Maíz y el Sorgo Argentino (MAIZAR), el potencial de expansión de la cadena no tiene límites, ya que la Argentina dispone de las más modernas herramientas para maximizar su producción de maíz y sorgo, además de fomentar su transformación en múltiples productos.
A criterio de Martín Fraguío, director ejecutivo de la entidad, estas actividades no sólo generan un efecto positivo sobre la economía en general, sino que también pueden estimular la vida económica de las comunidades rurales donde se localizan. “No debe obviarse que las inversiones necesarias para lograr los objetivos mencionados son cuantiosas. Es por ello que la participación de todos los sectores involucrados resulta vital a la hora de alcanzar nuevos acuerdos que garanticen un futuro próspero y sostenido para nuestra sociedad”, expresó el especialista.
Hace unos años, comentó, la totalidad del etanol elaborado en el país dependía de la caña de azúcar, cuya superficie de cultivo es limitada. “Hoy, afortunadamente, el panorama es muy distinto, gracias a la puesta en marcha de cada vez más plantas que producen el biocombustible con maíz”, diferenció.
Desde su óptica, la tendencia responde en gran medida a cuestiones logísticas. “Para el productor de maíz, la posibilidad de vender a las nuevas usinas reduce el elevado costo del flete por camión hasta el puerto de Rosario, el principal centro agroexportador de la Argentina. Para las plantas, en tanto, lo ideal es estar lo más cerca posible del productor”, explicó. ℗

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