Trump quiere que Estados Unidos sea un exportador neto de energía

En busca de la autonomía perdida

Un aumento en las ventas de gas natural al exterior y una menor necesidad de importar petróleo posibilitarían la autonomía energética estadounidense. Según la Casa Blanca, eso podría ocurrir en un período menor a 10 años.

El sector energético será un pilar estratégico dentro de la política proteccionista de Donald Trump. El flamante presidente norteamericano prometió colaborar con el desarrollo de la actividad hidrocarburífera no convencional a fin de acelerar los tiempos para que su país se convierta en un exportador neto de energía.
A decir verdad, Estados Unidos depende de la importación de hidrocarburos desde los años 50. Sin embargo, el aprovechamiento a gran escala de sus reservas de shale le ha permitido en los últimos tiempos reducir significativamente su dependencia de las compras en el mercado internacional.
De acuerdo con un informe que acaba de dar a conocer el Departamento de Energía estadounidense (EIA, por sus siglas en inglés), la posibilidad de alcanzar el autoabas-
tecimiento es más próxima de lo que se creía. Gracias a un previsto aumento en los envíos de gas natural y a un menor nivel de importaciones de productos petrolíferos, la nación estará en condiciones de ser una exportadora neta en 2026.
Denominado “Perspec-tiva Energética Anual 2017”, el trabajo proyecta que las exportaciones gasíferas norteamericanas continuarán aumentando en los próximos años. Eso será posible, en gran medida, por el mayor apetito de gas natural licuado (GNL) en varios mercados extranjeros y por las crecientes necesidades de México. El reporte, que destaca a Estados Unidos como el principal jugador mundial en materia de esquistos y arenas bituminosas, también predice una sustancial disminución en la demanda de electricidad proveniente de centrales de carbón. En paralelo, el EIA vaticina un aumento generalizado en el consumo de gas natural y de energías renovables como la solar y la eólica.
A decir de Adam Sieminski, administrador del EIA, en el corto plazo el mapa energético registrará grandes cambios. “Los avances tecnológicos están impulsando la producción de petróleo y gas natural, junto con la penetración de las fuentes renovables y la eficiencia por el lado de la demanda. Estas variables remodelarán el futuro cercano del sector energético mundial”, completó.

Ventaja competitiva

En línea con el informe del EIA, Wood Mackenzie precisó a través de un estudio que el shale oil le otorga una clara ventaja competitiva a Estados Unidos a la hora de atraer la atención de la inversión internacional. La consultora indicó que la puesta en valor del petróleo no convencional norteamericano es más viable que la de otros reservorios a lo largo y ancho del planeta.
Si se toma como referencia un costo del barril tasado en u$s 60, el estudio precisó que alrededor de un 60% de los recursos estadounidenses de shale oil presenta condiciones de viabilidad económica para emprender su extracción. Esa proporción apenas llega a un 20% en el caso del petróleo de aguas profundas que puede hallarse en el Pre-Sal de Brasil, el Mar del Norte o la costa occidental de África.
De acuerdo con Simon Flowers, responsable de Energía en Wood Mackenzie, desde 2013 los costos de producción del shale en Estados Unidos cayeron entre un 30% y un 40%, mientras que en el resto del mundo la reducción promedio osciló en torno a un 10% o un 12%. “Las inversiones en la formación de shale Eagle Ford, situada al sur de Texas, necesitan un crudo Brent de u$s 48 para alcanzar su punto de equilibrio, al tiempo que los proyectos en la formación Wolfcamp, localizada en la cuenca de Permian (al oeste texano), requieren un barril de apenas u$s 39.
En suma, actualmente hay más oportunidades para invertir en Estados Unidos que en ningún otro lugar. Hacia allí se movilizará la inversión sectorial”, anticipó.

Potencial local

El atractivo del shale oil norteamericano no pasa desapercibido para la Argentina, cuyos recursos no convencionales podrían hacer del país una potencia energética capaz de influir en el precio internacional del barril. Así lo creen los analistas Bernhard Hartmann y Saji Sam, quienes elaboraron un informe especial sobre la actualidad y el futuro de los hidrocarburos para “Harvard Business Review”.
El estudio, que posiciona al mercado nacional entre los tres principales productores de shale a nivel mundial (con cerca de 801 trillones de pies cúbicos de gas no convencional y unos 27 millones de barriles de reservas de petróleo del mismo tipo, técnicamente recuperables), plantea que la mayor importancia de esta clase de hidrocarburos constituye una razón de peso para entender por qué el valor del petróleo descendió tanto en los últimos tiempos. ©

Las exportaciones gasíferas norteamericanas continuarán aumentando en los próximos
años, tanto por el mayor apetito de GNL en varios mercados extranjeros como por
las crecientes necesidades de México.

Estados Unidos depende de la importación de hidrocarburos desde los años 50. Sin embargo, el shale le ha permitido en los últimos tiempos reducir significativamente su dependencia de las compras en el mercado internacional.

Compartir