Debido a la nueva política energética brasileña

Bolivia tendrá más gas disponible para la Argentina

El Gobierno de Michel Temer anticipó que reducirá a la mitad las compras del fluido procedente del Altiplano. Hasta ahora, Brasil importaba desde Bolivia unos 30 millones de metros cúbicos diarios. De concretarse la medida, el mercado boliviano dispondrá de un excedente de 15 millones que podría volcar a la Argentina.

Edición impresa № 324 | Octubre - Noviembre 2016

Mientras avanza con la puesta en valor a gran escala de sus reservas de shale gas en Vaca Muerta, la Argentina tendrá vía libre para ampliar sus compras gasíferas a Bolivia en el corto y mediano plazo. Sucede que el país gobernado por Evo Morales dispondrá de un excedente de alrededor de 15 millones de metros cúbicos (m³) por día debido a la decisión de Brasil –su principal mercado– de recortar un 50% sus importaciones del recurso.
Así lo anticipó el presidente brasileño Michel Temer, quien se propone relegar la participación de Petrobras dentro del mercado energético brasileño y renovar sólo parcialmente el contrato de comercialización de gas natural con Bolivia, acuerdo que expira en 2019.
La idea es crear un Operador Nacional del Mercado del Gas (ONMG), entidad similar al Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) que hoy controla el suministro brasileño de electricidad. Asimismo, el gigante del Mercosur aspira a comprar sólo 15 millones de los 30 millones de m³ diarios que actualmente importa desde suelo boliviano (volumen con el que abastece a un 37,5% de su consumo).
En ese escenario, Petrobras no asumirá más los riesgos de semejante operación binacional (vinculados con la garantía de cubrir los requerimientos del mercado doméstico, por un lado, y con la cláusula “take or pay”, que establece una compra mínima de 24 millones de m³ diarios, por otro). Así, serán el Gobierno y los actores de la industria quienes deberán ocuparse de negociar las cantidades a adquirir.

La idea del Gobierno brasileño es crear un Operador Nacional del Mercado del Gas y comprar sólo 15 millones de los 30 millones de m³ diarios que actualmente importa desde suelo boliviano.

 

Debe recordarse que la estatal brasileña se encuentra en la mira de la Justicia y de la sociedad toda por el escándalo del “Petrolão”, que –entre otras repercusiones– desempeñó un papel clave en el proceso político que desembocó en la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff.
Grandes consumidores del fluido que por estos días sigue regulando Petrobras son Sulgás (RS), SCGás, Compagas (PR) y MSGás (MS), firmas que ya están organizándose para comenzar a negociar directamente con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

Más reservas

El contrato de suministro entre Bolivia y Brasil concluirá en 2019. No obstante, estipula un período de conciliación que podría extenderse por otros dos años, en los cuales podrían negociarse nuevos términos y condiciones de comercialización sobre la base de las reservas probadas del país gobernado por Evo Morales.
En ese sentido, las autoridades bolivianas acaban de sellar una beneficiosa alianza estratégica con las petroleras internacionales que operan en el Altiplano: la rusa Gazprom y la francesa Total. El objetivo del pacto es doble: asegurar el aumento de la producción diaria del fluido y elevar significativamente las reservas.
A decir del ministro de Hidrocarburos y Energía, Luis Alberto Sánchez, la meta es incrementar las existencias gasíferas desde los actuales 10,45 trillones de pies cúbicos (TCF) hasta unos 17 TCF en un lapso de cinco años. No obstante, la suba podría ser incluso mayor. Según las proyecciones del vicepresidente Álvaro García Linera, en tanto, las reservas bolivianas podrían trepar hasta los 20 TCF.
Luego de reunirse con los directivos de Gasprom y Total en Santa Cruz de la Sierra, Morales se mostró optimista con respecto al futuro de la industria del gas. “Tengo una extrema confianza en el crecimiento del sector”, aseguró.

Nuevo proyecto

Total acaba de emprender la producción del yacimiento gasífero Incahuasi, que exportará un 90% de su gas a los mercados de Brasil y la Argentina a través de un gasoducto de 100 kilómetros. La entrada en operaciones del campo, que se ubica a 250 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, demandó una inversión cercana a los u$s 1.200 millones.
Aunque el descubrimiento de gas en el área (consecuencia de una perforación de 6.000 metros de profundidad) se registró en 2004, el lanzamiento de su desarrollo recién tuvo lugar en 2013. “Se trata de uno de los yacimientos de gas y condensado más importantes que se ha puesto en marcha recientemente en Bolivia”, destacó Arnaud Breuillac, presidente de Exploración y Producción del Grupo Total.
La meta de la petrolera es llevar la producción desde 5,2 millones de m³ diarios hasta más de 7 millones, lo que representaría casi un 10% de la capacidad de extracción boliviana. “Eso será posible en lo inmediato, con la incorporación de un compresor para incrementar la presión”, adelantó el director de la firma para las Américas, Michel Hourcard.
De acuerdo con el directivo, para 2017 el proyecto ingresaría a una segunda fase productiva, cuyo presupuesto se sitúa en u$s 800 millones. “La intención argentina de desarrollar sus propios recursos de shale gas en Vaca Muerta no descarta sus necesidades adicionales de importar gas. Ellos precisan de una fuente estable y segura como la que ofrece Bolivia. Incahuasi ayudará a estabilizar el mercado”, afirmó.
La iniciativa es operada por Total, que posee un 50% de participación, junto con sus socios Gazprom (que cuenta con un 20%), Tecpetrol (otro 20%) e YPFB Chaco (10%). Adicionalmente, la empresa tiene participaciones minoritarias y permisos de exploración en otros campos. ©

 

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