En el marco de una jornada técnica organizada por la CEMA

Alertan sobre los riesgos de la falta de gestión ambiental en los proyectos

A la hora de desarrollar sus emprendimientos, las empresas no pueden limitarse a perseguir la rentabilidad económica. Según diversos especialistas convocados por la Cámara Empresaria de Medio Ambiente, ya no hay margen de acción para las organizaciones que se desentienden de sus responsabilidades sociales y ambientales.

La falta de una gestión ambiental adecuada puede ser letal para la supervivencia corporativa. Así lo cree el titular de la Cámara Empresaria de Medio Ambiente (CEMA), Guillermo Pedoja, quien inauguró el seminario “Los riesgos de la no gestión ambiental”, celebrado el 10 de noviembre en el Centro Argentino de Ingenieros (CAI).
“Como institución tratamos de acercarnos a quienes más nos necesitan, ya que queremos formar parte de la solución de los problemas vinculados con la obtención de la licencia social de los proyectos”, aseguró el directivo.
Según sus palabras, por estos días se observa una necesidad cada vez mayor entre los ciudadanos de transformar sus percepciones de riesgo en denuncias, ya sea a nivel mediático o judicial. “En este marco, buscamos colaborar con las empresas para que –además de cumplir con sus objetivos básicos de rentabilidad y subsistencia– puedan realizar una contribución con el bien común y afrontar las crecientes presiones sociales”, expresó.
A su entender, cumplir con las buenas prácticas ambientales ya no es un tema acotado al cuidado del entorno, sino que también mejora los negocios. “No es tan difícil ni costoso hacer las cosas bien. Lo principal es gestar un cambio cultural. Queremos poner nuestro granito de arena para colaborar con dicho proceso”, señaló.

Pedoja:
“Buscamos colaborar con las empresas para que –además de cumplir con sus objetivos básicos de rentabilidad y subsistencia– puedan realizar una contribución con el bien común y afrontar las crecientes presiones sociales”

 

Desde su perspectiva, tanto 2015 como 2016 fueron años económicamente duros para muchas empresas. “No obstante, estos temas no pueden dejarse de lado. Es preciso debatir hasta dónde estamos obligados a cumplir todo el marco normativo en un momento en el que muchas firmas están peleando por su subsistencia”, remarcó.
El límite, explicó, pasa por el riesgo inaceptable para la salud propia y ajena. “Todo el resto es discutible. Menos de eso, resulta inaceptable”, sentenció.

Causa común

A su turno, Eduardo Regondi, secretario adjunto de RSE de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), destacó que desde 2015 el organismo viene trabajando conjuntamente con la CEMA para poner en valor un tema de máxima importancia para el país: la sustentabilidad. “A partir de junio del año pasado, con la Encíclica Papal ‘Laudato Si’ se puso de manifiesto la preocupación por el planeta como casa común (y como causa común). Quedó más claro que nunca que, además de rentables, las empresas tenemos que ser sustentables”, sostuvo.

Regondi:
“Hay que diferenciar a las Pymes de las grandes corporaciones. Amén de que la cadena de valor quiera o no darles una mano a las compañías menores, el Estado debe tener un rol protagónico”

 

Sin embargo, acotó, hay que diferenciar las pequeñas y medianas empresas (Pymes) de las grandes corporaciones. “Amén de que la cadena de valor quiera o no darles una mano a las compañías menores, el Estado debe tener un rol protagónico”, aseveró.
En su opinión, es muy riesgosa la no gestión ambiental. “Pretendemos que ésta sea seria, responsable y tenga que ver con los grandes hechos de contaminación. Todos sabemos, por caso, que el agua que tomamos los porteños y bonaerenses proviene de fuentes hídricas altamente contaminadas por responsabilidad de la industria”, ejemplificó.
A decir del directivo, hay que empezar a pensar los negocios sabiendo que el planeta no debe ser dañado. “Cada vez que ignoramos eso, los grandes perjudicados somos nosotros mismos”, completó.

Sinergia beneficosa

Con respecto al caso específico de las microempresas y las Pymes, Julián Moreno, referente de la Asociación Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APyME), reconoció que estas organizaciones no suelen estar acostumbradas a la gestión ambiental. “La verdad es que estamos soportando un período importante de recesión, con las sabidas complicaciones vinculadas al aumento tarifario y la apertura de importaciones. Así, las prioridades de subsistencia parecen superar a las éticas o ambientales”, se lamentó.

Moreno:
“Creemos que hace falta que las entidades nacionales que regulan en materia de gestión ambiental fijen los límites apropiados. No debe haber un costo ambiental diferencial”

 

La APyME, apuntó, comparte la necesidad de orientarse a una gestión ambiental óptima. “Pero creemos que hace falta que las entidades nacionales que regulan en la materia fijen los límites apropiados. No debe haber un costo ambiental diferencial”, comentó.
A su criterio, la mejora de los límites que hoy se están cumpliendo debe financiarse por el Estado o por los eslabones más fuertes de la cadena empresarial. “Sin el poder de policía del sector público aparecen diferenciales en cuanto a la gestión ética y ambiental”, recalcó.
En este escenario, añadió, hay que estudiar la manera de trabajar juntos. “Aunque las Pymes tengamos pocos recursos, debemos aunar esfuerzos con el Estado y las cámaras empresariales para construir una sinergia beneficiosa para todos”, concluyó. ©


Oferta calificada

La CEMA es una organización integrada por compañías que proveen bienes y servicios para la preservación del medio ambiente y la mejora de la calidad de vida. Las empresas asociadas a la Cámara constituyen la suma de la oferta calificada y representativa en servicios ambientales del país. Se destacan por brindar productos y servicios con tecnologías modernas y eficientes acordes con las necesidades de las industrias y los organismos públicos, junto con su fuerte compromiso con la comunidad.
La entidad también desarrolla experiencias de RSE para incorporar los aspectos sociales a la actividad de las firmas integrantes y fomentar comportamientos positivos en términos comunitarios y de protección ambiental.


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